Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche los atardeceres, los arrabales, algunos espejos de azogue interior, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor, acaso de lo mío que encuentro en mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



domingo, 22 de febrero de 2026

"FRASQUITO"

 Hoy está más fría la piedra. La piedra de los poyetes de la Alameda. Y del viejo olmo se ha desprendido un trozo fundamental, un pulso húmedo y quieto, de su oscura corteza. Ya no hay aguardos y asientos en la piedra, en un cartón a modo de cojín de la tienda de su nieto Juanlu, en una de las escaleras de acceso a la Alameda, al cobijo sobrio del árbol, con un bastón en la mano y la mirada serena. De esperas de quien ya no esperaba nada, o acaso solo la confianza, la esperanza, de esperar amor y buenos días para los suyos, familia. El calor de los cartones para hacer más cómoda la vigilia, la espera, menos gélida la piedra, como un embozo de madrugada, como una caricia tierna, ayer se disipó en un inesperado aliento de la muerte, en un imprevisto vacío sin sentido, en un insoportable desierto, invierno de soledad y extrañeza. Cartón o metáfora en el poyete que ahora llora la pérdida, la ausencia, el brusco sesgo a un trienio para alcanzar la hazaña del siglo, la orfandad del final, sin más cuerda para una posibilidad honesta y épica en estos tiempos donde todo es efímero y sin relato, sin historia. Hoy se ha marchado Francisco Ramos Cortés, "Frasquito". Ahí queda ese cartón de una caja cualquiera en la piedra, sus palabras al viento, en la Alameda, como un pliegue del corazón del Barrio San Francisco. Cartón o almohadilla de tu postrero testimonio, de ver pasar la realidad cuando ya las viviste todas, de la última de las nostalgias. Cartón o la humilde corteza desprendida del tronco de nuestras vidas, de una convivencia en la que nos mirabas y nos ayudabas a mirar detrás, al esfuerzo y la honestidad, a la superación y persistencia, a la amabilidad y humildad, a la briega sin resignación,... como un fuerte latido del corazón ceporrero, del alma franciscana, hoy detenido pero siempre latente en nosotros, ejemplo y memoria. Leyenda. Que la tierra le sea leve, Frasquito.




miércoles, 14 de enero de 2026

"MAJARETA"

 


Todavía no sé si la historia, este "Majareta" del siempre fiable Juan Manuel Gil, vale su espera. Aunque su misma espera, extraña por acuciosa, en cierta manera corrobore a mi intuición, tan acertada en idénticas circunstancias, de que el relato, su lectura, no me va a defraudar, me va a entretener y del que disfrutaré cuando termine mi espera. Una nueva espera, y paciencia, a que mi hija Inés, quizás más esperada y desesperada que yo, lea primero la novela, vuele y se divierta.

jueves, 8 de enero de 2026

"Se apagaron...."

 


Al fin se apagaron las guirnaldas, los fuegos fatuos y disimulados. Una estrella borrada en el firmamento cercano. Un retal de niebla prendió a la procesión de penitentes de siempre, hiladas de fanales de las noches y de los días que son el mismo día y la misma noche. También las mismas luces frías que alumbran el camino al olvido o hasta el año que viene.