Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche los atardeceres, los arrabales, algunos espejos de azogue interior, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor, acaso de lo mío que encuentro en mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



domingo, 14 de junio de 2026

Tiempo

 "Quería capturar el tiempo, no el de los relojes, sino el que fluye a través de nosotros, el tiempo vivido, sentido, olvidado." (Annie Ernaux)



Y más cuando se entra en edades donde, sea de refilón, al sesgo, de modo esquivo, fugaz, sin querer queriendo o como el no quiere la cosa, tangencial, y, sin que se note, muy receloso, miramos a la cara redonda de ese reloj, el nuestro, como si nos viéramos en un espejo, donde sus manecillas, larga y corta, ya al unísono, retroceden, van para atrás, acaso recorriendo el mismo tiempo... "vivido, sentido, olvidado"; ... aunque con otras urgencias, detenciones y horizontes comprensivos. El tiempo y la Vida.

"ESPEJOS"

 

El cazador cazado o solo distintas maneras, en un instante detenido, de mirar la realidad. Al igual que Lise Sarfati: “Lo que hago es poner espejos en el lugar adecuado para reflejar una imagen”.


lunes, 4 de mayo de 2026

DIVERSIDAD

 


Cuando vuelvo la vista al lado, avisado por un barrunto con su molesta comezón, o por un siseo de atención del viento en..., o de un naufragio pasado, un sacrificio detenido porque no sabe cómo tirar adelante, veo a la llamada, al rastro, a una textura de la diversidad, con su colorido, exotismo y solicitud. La veo abrirse con disimulo, timidez, desde un vacío oscuro y uterino. La veo aferrada con reciedumbre inasible, es posible, con su luz, a pesar del opaco desgaste, de arcoiris desemejante, obstinada a un tesón u obcecamiento en el ayer, a un gusto por lo antiguo, a la madera tachonada de hierros e historia renovada, de barniz, lustre a fe y dogma. Entonces, con la espontaneidad de una revelación, aquel también viejo remusgo, me doy cuenta de que la diversidad, lo diferente, lo vivo, incluso a lo transgresor de la norma inexcusable, de la costumbre o rutina sin doblez, así con todas sus energías, con todos sus sueños y promesas, con todo su dolor, busca y anhela un cobijo, protección, comodidad o descanso; de amadrigarse incluso con aquello que una vez le dio la vida, la oportunidad, la expresión, y ahora o siempre eso... reza, aguarda su muerte, silenciosa, desapercibida, cohibida, en la confianza de que algo cambie para que en absoluto lo haga y todo permanezca como si no hubiera cambiado o despertado nada. Como si ese paño multicolor, alegre, no cuelga, no asoma del viejo portón.