Tierra, aire, agua y fuego... y aquí, esta tarde, en el Barrio, tan de improviso, tan permanente, el quinto elemento con los que está tejido el mundo. No es este último el de la película de Luc Besson, ni el éter del que habló Aristóteles, sino de un sueño en el cielo transmutado en una nostalgia de luz y piedra. Mi casa: Al soñarla la hago leyenda, para así despertar en su belleza.

No hay comentarios:
Publicar un comentario