"Yo soy este intervalo entre yo y yo mismo".
En unos instantes de reunión o reencuentro con la ciudad, en uno de esos sueños que la crearon y a mí despertó en su conciencia y misterio. A solas. O juntos sin mirarnos. Incómodo. Ahora la soledad es melancolía y Ronda una postal de plásticos y colores, es otra. La noche extraña y el vacío absoluto. Yo no era yo y ella perdió su espejo y verso. Y ese ínfimo intervalo, entre yo y yo mismo, se transformó en un yermo y extenso desierto de travesías imposibles, de nostalgias sin retorno.
(A Fernando Pessoa por la frase y por mi identificación o reencuentro, o acaso solo por la añoranza. Y a Nézir Muhadri por la fotografía y por permitirme incluir a una Ronda que ya es quimera rota, sueño en saldo).

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