Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



domingo, 9 de noviembre de 2014

LIBROS QUE VOY LEYENDO:



LAS HUELLAS IMBORRABLES


CAMILLA LÄCKBERG



Ya sabes por experiencia cómo es esto. Tarde o temprano, esa pequeña pieza que se resiste encajará en su lugar y nos lo aclarará todo




Tocaba leer novela negra. Así que retomé la saga protagonizada por el ya matrimonio Erica Falck, escritora, y el policía Patrik Hedströn, en su quinta entrega, “Las Huellas Imborrables”. Novela negra sueca, por supuesto, pero con la garantía de Läckberg de entretenimiento seguro, fácil de leer, y que atrapa en su intriga hasta el final. Necesitaba, pues, sin mayores pretensiones, una lectura para evadirme y pasarlo bien, y que indudablemente encontré en este volumen y donde la autora mantiene la clásica estructura de las dos tramas: primera, con los protagonistas "fijos", llamémosles así, Erica Falck, y Patrik Hedströn, sus amigos, familia y compañeros de trabajo; y, por otro lado, los protagonistas de algún crimen, de algún suceso que se desarrolla en Fjällbacka, una pequeña ciudad de la costa occidental sueca, en donde nació realmente la autora. Y al igual que en libros predecesores siempre hay una conexión con algún hecho de un pasado más o menos remoto y que condiciona el presente.

En este Las huellas imborrables, Camilla Läckberg entreteje con maestría una historia contemporánea con la vida de una joven en la Suecia de 1940. Escrita con numerosos flashbacks, en esta novela Erica Falck debe adentrarse en el oscuro pasado de su propia familia. “El verano llega a su fin y la escritora vuelve al trabajo tras la baja de maternidad. Ahora le toca a su compañero, el policía Patrik Hedström, tomarse un tiempo libre para ocuparse de la pequeña Maja. Pero el crimen no descansa nunca, ni siquiera en la tranquila ciudad de Fjällbacka, y cuando dos adolescentes descubren el cadáver de Erik Frankel, Patrik compaginará el cuidado de su hija con su interés por el asesinato de este historiador especializado en la Segunda Guerra Mundial. Mientras tanto, Erica hace un sorprendente hallazgo: los diarios de su madre Elsy, con quien tuvo una relación difícil, junto con una antigua medalla nazi. Pero lo más inquietante es que, poco antes de la muerte del historiador, Erica había ido a su casa para obtener más información sobre la medalla. ¿Es posible que su visita desencadenará los acontecimientos que condujeron a su muerte?”

He de decir que el estilo y la resolución del crimen mejoran con respecto a entregas anteriores, volviendo al nivel del inicio de la saga. Los hilos argumentales están más cuidados y hasta Läckberg ha mejorado sustancialmente en su forma de escribir, más elaborada, sin perder su estilo directo, simple y de novela policíaca clásica. En cuanto a su contenido me ha gustado que Erica vuelva a tener un papel relevante, no como en anteriores entregas donde su rol se supedita al protagonismo de su marido. Y me ha gustado la temática de la Segunda Guerra Mundial y el nazismo. Por otro lado, por poner algún pero, y en este caso algún pero “rosa”, más en alguna que otra escena de la vida doméstica de sus protagonistas donde cansa el tomar café y más café y casarse para separarse y volverse a casar y tener más y más hijos. Asimismo, no me gustan las situaciones bruscas, metidas con calzador, para agilizar la trama o abrir puertas precipitadas, precedidas por ese habitual “¿Cómo no se le había ocurrido antes?”. Y el crimen no es tan… 

Sea como fuere, en resumen, una muy buena novela del género que te mantiene en vilo, incluso con momentos enternecedores. Läckberg recupera el gancho, el entretenimiento y el buen hacer sin perder su estilo propio y sin olvidar aquel puntito rosa al que me refería antes, en su historia de marcado carácter negro. Con seguridad leeré la siguiente entrega, “La sombra de la sirena”.

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