Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



sábado, 29 de noviembre de 2014

LIBROS QUE VOY LEYENDO:



DIEZ VECES SIETE: 
Una chica de barrio nunca se rinde

 MARUJA TORRES


“Memoria para tener conciencia, aunque duela. Sobre todo, si duele. Algo había hecho, el pasado, para que el presente nos devuelva la cínica versión del ayer que ahora sufrimos, acosados por la autoridad y por nuestro propio desconcierto”




Sinceramente, me ha venido bien, muy bien, en estos momentos complicados de mi vida, leer el último libro de la extraordinaria escritora y periodista Maruja Torres, “Diez Veces Siete” y con el subtítulo “Una chica de Barrio nunca se rinde”. Y me ha venido bien su lectura, no precisamente por estos cielos grises y lluvia que remueven la melancolía de tiempos mejores, por la inyección de optimismo que transmite y por la que, sea el problema que sea, el callejón aparentemente sin salida, e incluso el cansancio generalizado por todo o por nada, solo con lucha, con libertad, con perseverancia, se vive, se hace vida, se tira hacia delante. Tal como pinta el presente, en el futuro no solo seremos pobres. Seremos pobres de espíritu. Un mensaje necesario para la vida es lo que me ha transmitido esta obra, para seguir siendo uno mismo y para lo que, si es necesario, todos, yo ahora que escribo, haya que cambiar de piel, reinventarse las veces que hagan falta; como esas siete reinvenciones cada diez años –de ahí el título del libro- de la propia Maruja Torres hasta ser esta mujer de bandera a sus setenta años y aún con fuerzas para superar golpes o destrucciones, sin rendirse, sin pararse, desde aquella niña poco querida y rebelde del Raval, a la tuitera de hoy, pasando por la mujer en guerra. 


"Porque el aquí y el ahora de hoy precisan del ayer, pero más todavía les conviene dotarse de sentido, y eso lo hago revisando el camino que dista entre un punto y otro de mi biografía. Entre lo que casi fue el principio y, aparentemente, todavía no es el fin. Aunque nunca se sabe"


De esto trata "Diez veces siete", la autobiografía novelada de pérdidas y resurgimientos de Maruja Torres a raíz de su "abandono" del periódico El País, en el mes de mayo del 2013, cuando después de 30 años trabajando es convocada en el despacho del director, “El Químico”, y algo en el ambiente augura que no será para nada bueno… Diez veces siete es la vida que Maruja Torres ha ido construyendo en períodos de siete años hasta completar a la mujer que hoy es. De la niña del Raval, que fue abandonada por su padre, “El Paisano”, con siete años y una madre que, víctima aplastada por el mundo, “es la mujer a la que por llevarle la contraria lo hice todo, que por no ser como ella fui como soy”, cambiando el guión de su destino, a la famosa y comprometida reportera que hemos conocido, curtida en mil batallas y referente profesional de miles de jóvenes periodistas, Líbano, Siria... sobre sus amigos ya fallecidos (como Ana María y Terenci Moix)... Era un patito feo y por suerte no me convertí en cisne, sino en una mujer sin apéndices Afectos, amores, periodismo y compromiso. No quiero volver a ser la que fui, aunque soy quien soy gracias a todas las que he sido. Resumiendo, lo vivido vivido está Maruja Torres lo escribe con sus entrañas, con una narrativa ágil, directa y fácil de leer, magistral en los saltos temporales y en los sabores, olores y colores de los espacios de su existencia, sentimientos a flor de piel. Su editorial (Planeta) define el libro como “un diálogo sincero y directo con el lector. Una obra saltando en el tiempo que nos recordará los episodios más emotivos de la vida de su protagonista”. 


Maruja, con la garra que la caracteriza, ha vuelto a tocarme la fibra sensible y, en esta ocasión, mediante sus confidencias, sus recuerdos y sueños, a su adolescencia en el barrio Chino, ahora Raval, de Barcelona, a su trabajo en Beirut y a su amor por Siria, denunciando la mediocridad moral de la profesión periodística, la atonía intelectual, la virtud de los amigos y los inexcusables pilares de la existencia, la igualdad y la libertad, ha removido mi propio resorte para no darme por vencido, luchar, confiar en mí mismo. 

Un libro hermoso, magnífico y recomendable.




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