Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



lunes, 3 de noviembre de 2014

LIBROS QUE VOY LEYENDO



“¿De qué hablan las mujeres cuando hablan de sexo? Gracia, Marta y Chon han sido amigas desde la adolescencia. Las tres han cumplido ya los cuarenta y tienen concepciones muy diversas sobre la vida, pero la suya es una amistad para siempre, capaz de sobreponerse a matrimonios, divorcios e hijos, y que ha resistido hasta ahora el paso del tiempo. Esta noche han quedado citadas en casa de Chon. Aparentemente se trata de una reunión frívola y divertida, en la que compartirán risas, evocarán viejos recuerdos y hablarán de las últimas novedades, de sus familias, sus maridos, sus amantes y de sexo. Pero cada una de ellas ha acudido con un propósito muy diferente y que el resto a su vez ignora. Y ninguna sabe que este encuentro se convertirá en una reunión tan sorprendente como irrepetible” (sinopsis de la editorial)


“Porque esta sociedad sólo se preocupa de los individuos que cagan más alto: en la riqueza, en el deporte, en la política, en la corrupción…”

Conocí a Luis del Val hace mucho tiempo, admirado por sus crónicas y perfiles radiofónicos en las mañanas de la Cadena SER, con Iñaqui Gabilondo; luego, cuando se marchó a la otra orilla de las ondas hertzianas hispanas, dejé de seguirlo, aunque con ese regusto inolvidable por sus colaboraciones donde trazaba a la perfección el esbozo del personaje invitado en la radio. De ahí, pues, al caer en mis manos este libro de 352 páginas de la Editorial Algaida, lo tomara con fruición y porque esperaba, aun con cierta incertidumbre, aquel Luis del Val a quien admiré por su trabajo periodístico. No me ha defraudado “Reunión de amigas”, por supuesto, me ha encantado. Y además influyó en ello no tomar en consideración a quienes hablaban de una obra de estas que llaman “chick-lit” (dícese de aquel género de novela romántica) ni a quienes, portada en mano, hablaban de un erotismo a lo aborrecible Sr. Grey (menos mal), aunque se hable de sexo, ni tomé en consideración la opinión, sobre todo de amigas y lectoras, para quienes, tratándose de una novela coral sobre mujeres, se nota, y bastante, la mano masculina del autor en el esbozo de la personalidad de las protagonistas y, dicen ellas, éste, Luis del Val, por ser hombre (y no voy a meterme en mayores derroteros) no consigue reflejar la complejidad femenina… No me influyó, escribí, estas opiniones y a las que, una vez terminada la lectura, las definiría de anecdóticas y, atendiendo a la historia en general, he disfrutado de este Luis del Val que esperaba encontrar y que encontré en el trazo pulcro de sus protagonistas, cuatro arquetipos muy distintos entre sí que hilvanan una narración más profunda de las que aquellas anécdotas, a mi parecer, pudieran parecer o entender. De todas maneras, siquiera por encasillar la obra en un género, no tendría inconveniente en hacerlo dentro del drama.

"Reunión de amigas" es una novela coral (dícese, por si no lo mencioné antes, que es aquella donde se cuenta la historia de varios personajes a la vez. Se narran hechos que suceden paralelamente y se cruzan en varios puntos) en la que conoceremos a Marta, Gracia y Chon, amigas desde la adolescencia. Conoceremos también a Almudena, que está vinculada a las tres anteriores por una mera relación laboral, o una excusa relevante para esta reunión de amigas, y la que juega un papel muy importante en la novela. La novela se divide en tres partes: Exposición, Nudo y Desenlace. Consta, conjuntamente, con un Epílogo muy trepidante e interesante. Las tres partes principales, divididas en capítulos cortos que hacen, unido al lenguaje sencillo, directo y lleno de sarcasmo del autor, una lectura ágil y amena, que se empieza y no se abandona página a página hasta que, en una exhalación, se llega a su final. Los saltos entre el presente y el pasado son continuos, así como los cambios en la voz del narrador que unas veces es en tercera persona y otras en primera, desgranando el acontecer de sus personajes; éstos, muy reales y cercanos, con sus problemas, sus inquietudes, sus ilusiones y sus frustraciones, propios y cotidianos de la vida real de muchas personas. Temas como el maltrato, el duelo, la infidelidad, el alcohol, las drogas, el paro, el desamparo,... tratados en reflexiones rotundas y en diálogos magistrales, en ocasiones con un realismo de una crudeza insalvable o indisimulada. 

Personajes como Marta, leit motiv de la historia, líder consensuada por abdicación de las otras componentes de esta relación de amistad que tantos años dura, soltera, culta, de carácter espontáneo, autoritario e instintivo, persona de las que son envidiadas y criticadas a partes iguales, y que puede resultar mordaz e irónica, como insoportable, a su favor el estar siempre dispuesta a ayudar a sus amigas aunque, en ocasiones, no sepa respetar algunos límites y complique o destruya esta relación bien avenida de tiempo y lealtades. Chon, divorciada y casada de nuevo, madre de dos hijos, le encanta la rutina o cree ser feliz en ella. Gracia, también casada y con dos hijas, con un marido que rezuma un lado oscuro y crucial en la trama de la historia, sensible, frágil y manipulable, con traumas infantiles jamás superados y  que condicionan su personalidad. Almudena, perteneciente a una clase social distinta a las de las tres amigas, mujer que se ha hecho a sí misma y tras superar las drogas y la falta de perspectivas en un mundo que no la quería, hasta que conoció a su pareja perfecta, víctima éste del desempleo o de la comodidad por ser su mujer la que aporta lo esencial para vivir en pareja. ¿Personajes masculinos? Los hay, como aquel, apenas desarrollados, lo indispensable en esta novela de mujeres, de tres amigas en torno a la lealtad, fidelidad y de una amistad sólida que se ha mantenido a través de los años, pero que puede acabar de forma trágica en cualquier momento y en alguna o en todas de las distintas trayectorias por las que nos lleva el guion.

Luis del Val, con su prosa pulida, traza con maestría las circunstancias personales y el devenir de una relación de amistad que sorprende, intrigante en su desarrollo, y que hace fácil la atención, empatizar con sus personajes, con sus contradicciones humanas. Una reflexión sobre la vida misma.

Un libro que me ha gustado de principio a fin. Novela cercana, de ahora, cotidiana, con profundas reflexiones que no atentan contra la sencillez de la historia y sus trasfondos.

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