Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



domingo, 14 de diciembre de 2014

LIBROS QUE VOY LEYENDO:



Terminé la semana entre la rendida, y accidentada, redacción de mi memoria sobre prácticas de auxiliar de enfermería con la lectura de una novela negra y dos cuentos interesantes
 
“Nunca se está tan cerca de la muerte como cuando se da vida, pensó” La novela, negra he reseñado, es “Nadie lo conoce”, tercera entrega de la serie escrita por Mari Jungstedt y ambientada, como las otras, en la hermosa isla de Gotland (Suecia), tras “Nadie lo ha visto” y “Nadie lo ha oído”, con el policía Anders Knutas y el periodista Johan Berg de nuevo como protagonistas. Éste, el comisario Anders Knutas, tras la resolución de su anterior caso, en el que estuvo personalmente implicado, está agobiado y deprimido. Por desgracia, no va a poder disfrutar todavía de su merecido descanso. En efecto, un grupo de arqueólogos está excavando en un viejo poblado vikingo, aprovechando que es verano en Gotland. Pero un grave peligro, del que no tienen idea, se ciñe sobre el grupo. Todo empieza con el descubrimiento, por parte de dos niñas que pasean por el bosque, del cadáver decapitado de un caballo. Parece ser que el asesino, obedeciendo a un antiguo ritual, ha torturado al animal antes de llevarse su cabeza y su sangre. El asunto adquiere tintes realmente dramáticos cuando desaparece Martina, una estudiante de arqueología holandesa. El verano del comisario Knutas no ha hecho más que empezar... El libro, esta tercera parte, a mi modo de ver no está a la altura de las dos anteriores. Más floja, cierto, en muchos aspectos, y tanto: Primero porque los personajes, teniendo en cuenta que ya vamos conociendo bien a éstos, no se profundiza o avanza más en ellos, sobre todo con Knutas, bastante lejano; aunque a Berg se le perfile algo más, no deja de ser un esbozo con una candidez en momentos exasperante. Segundo porque la ambientación, el tema apasionante de las tradiciones vikingas y la arqueología, se trata de una forma muy superficial, sucinta, lo justo y necesario para adecuarlas, y con ello explicar y resolver los crímenes; de ahí que se eche en falta, por su interés, aquello con lo que la autora podía haber sacado mucho más partido. Y finalmente porque la trama policíaca, muy poco novedosa, a veces resulta hasta irritante, esos reiterativos tópicos, por cuánto tarda la policía en atar cabos en la resolución del caso. Tampoco esperaba más de una novela con la única intención de pasar el rato, entretenida y fácil de leer.  “Quizá había llegado el momento de darle la vuelta a todo, cambiar la perspectiva y el ángulo de observación y mirar las cosas desde otro ángulo”.
 
"La historia de nadie" es el segundo cuento de la semana, de la eminente pluma de Charles Dickens. Un hombre que trabaja en el campo entrega dinero a una familia vecina, los Bigwin, para que controle sus asuntos. Los Bigwin están encantados y se aprovechan de la situación. Así va pasando el tiempo hasta que una epidemia de peste provoca muchas muertes entre los vecinos. Todos intentan cambiar su forma de vida para que no vuelva a suceder lo mismo otra vez, pero es inútil: "se sigue viviendo y muriendo de igual forma". La ternura y el peligro, la ironía y la aventura, la sensibilidad y el misterio, se entrelazan en este relato, en todos los relatos de Dickens, que son, en definitiva, pequeñas obras maestras que se leen una y otra y otra vez, porque en todas ellas se disfruta una y otra y otra vez. "¿No tiene nombre?, preguntarán. Tal vez se llama legión. Importa poco cuál sea su nombre verdadero... La Historia de Nadie es la historia de los soldados anónimos de la tierra. Ellos tomaron parte en la batalla, les corresponde parte de la victoria; cayeron y no dejaron su nombre más que en conjunto. La marcha del más orgulloso de nosotros se encauza en el sendero polvoriento que ellos atravesaron. ¡Oh! Pensemos en ellos este año, ante el fuego de Navidad, y no los olvidemos después que este se haya extinguido"

El cuento “Los viejitos voladores” se encuentra en la recopilación titulada “Una magia modesta”, de Adolfo Bioy Casares. Trata de un periodista, llamado por los diputados, para investigar a un anciano, que realiza continuamente viajes al extranjero, ya que temen que se trate de un caso de venta de órganos. Finalmente descubren que es escritor. Entonces el periodista acude a la Sociedad de Escritores, donde el anciano es considerado un obstáculo por los jóvenes, ya que los autores consagrados se llevan todos los premios y las oportunidades de publicar sus relatos. Pero el periodista acaba sorprendido tras su entrevista con el anciano, ya que afirma “No me premian porque escriba bien, sino porque otros me premiaron” “Una prueba de la falta de originalidad de la gente. Uno le da un premio y todos sienten que ellos también tienen que darle un premio”, además el anciano le confiesa que si sigue recibiendo tantos premios, estos acabarán con su vida. Un gustazo saborear el humor a que nos acostumbra Bioy Casares, paladear tramas que deshacen líneas divisorias entre lo real y lo imaginario, que es lo mismo a hacerlo entre los sueños y lo existente, cabalgando por encima de las fronteras movedizas que separan lo cierto de lo imaginario, las fantasías de las certezas. Transgrediendo los límites, no solo los de la razón, sino de los sentidos, disolviendo cualquier sostén racional o seguro para dejar libre la imaginación.
 

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