Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



martes, 17 de noviembre de 2015

LIBROS QUE VOY LEYENDO: "Para ti, amor mío" de Fifi López Naranjo

“Mi secreto, tal vez era al revés, yo fui su secreto. Algo que guardaba celosamente, no por precioso, sino por miedo. Durante todo el tiempo mi miedo fue que él dejase de amarme, creo que el suyo fue que alguien se enterase de cuanto lo amaba”


“Si la pasión, si la locura, no pasaran alguna vez por las almas… ¿Qué valdría la vida?” Esta es la pregunta, en letra de Jacinto Benavente, que me queda tras leer “Para ti, amor mío” (Editorial Círculo Rojo, 2014) de la escritora rondeña Fifi López Naranjo. Esta novela, cuya lectura aplacé tantas veces, me llega en estos momentos cuando, en unos días, la autora nos presentará a su nueva creación, “Mariposas Negras”. No ha influido en esta demora prejuicio alguno, que no sea lector de género romántico no significa que arroje sobre él un velo de desprecio o descrédito. Ni decir tiene, con independencia de mis gustos literarios, reconocer excelentes ejemplos que ensalzan esta narrativa; la prosa admirable de, entre otros, “Romeo y Julieta” de Shakespeare, “Ana Karenina” de Tolstói, “El amor en los tiempos del Cólera” de García Márquez, “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen… ¡Ah! ¿Pensaban que iba a referirme a Megan Maxwell o a la infumable E.L. James? Perdonen este desbarro que a resultas no lo es, me ceñiré a la reseña de esta buena y cautivadora novela de Fifi López.

Conozco a Fifi López a través de las redes sociales, y me considero consumidor, y satisfecho, de los relatos cortos y reflexiones que escribe en su blog (http://leemedespaciofifi.blogspot.com.es/); y así que me gustaría acompañarlos con su otra variedad repostera con la que llena de sabor y color Facebook, otra forma de entender su dulzura y sensibilidad más allá de las letras, o complementarlas, como ese maridaje del vino. Y como sé, y aprecio, su prosa, su forma de contar las cosas, su sutileza al narrar historias y emociones, quise leer su libro y sin importarme de que éste se circunscriba a lo romántico. Y aun así, después de su lectura, solo aplazada en tantas ocasiones por otras lecturas inaplazables, me pregunto: ¿”Para ti, amor mío” es una novela romántica? Si leemos la sinopsis en la contraportada del volumen la duda no se resuelve: “Valentina Torres siempre quiso escribir y por fin presenta su primer libro. Rodeada de su familia y amigos espera nerviosa que dé comienzo el acto. La llegada inesperada de Víctor, con quien hace tiempo que no tiene relación, le hace rememorar algunos episodios de su pasado. Valentina teme que, con su regreso, además del contenido de su libro que ha mantenido oculto, se desvelen esa tarde sus más íntimos secretos” ¿Es meramente romántica? ¿Es una tragedia sensual? ¿Es un thriller sexual? Valentina Torres, su protagonista, responde a estas y a todas las preguntas: “-Mi libro no es una novela donde se desentrañen misterios de nuestra historia reciente o pasada, ni en la que se descubran tesoros perdidos, o se salve al mundo en el último instante. Son solo páginas llenas de sensaciones, de sentimientos y de pensamientos. Sí que hay una historia en él, algo que para muchos es un misterio, o que para otros puede ser un tesoro. Hay algo que algunos no han conocido nunca, que otros viven ahora mismo, o que piden conocer. En mi libro hay amor

“Para ti, amor mío” es una historia de amor, sin más. El amor. Un sentido que la propia escritora reivindica en voz de su protagonista, Valentina Torres, entonces su alter ego y en un sensacional primer capítulo:
El amor es una constante en mis letras. Quizá mi concepto del amor es exageradamente romántico y novelesco. Tal vez quisiera que la entrega y la pasión, fuesen tan vehementes como lo son en ocasiones las frases que escribo sobre él” (pag. 12) Una historia de amor escrita con elegancia, sencilla, honesta, muy bien contada, y correcta, sin retóricas ni grandilocuencias narrativas. La historia de un amor en su más alta locución de pasión y entrega. Una historia que susurra un, como el nombre del blog de la autora, “Léeme despacio”, pero que cuando pasas la última hoja y sostienes alguna que otra sorpresa y emoción, te das cuenta de lo rápido y con el agrado que la has leído. Un tiempo que lleva liviano y entregado al lector a través de la primera persona en que está escrita la narración, el monólogo de su protagonista, Valentina Torres, por las gradaciones de este amor absoluto (esperanza, ilusión, desilusión, celos, confianza… sus intensidades y desconsuelos). Aquí, en esta semblanza novelada, no son necesarios los diálogos, o no es conveniente su profusión, tampoco las descripciones detalladas de escenarios y personajes, y ni mucho menos filosofar o atinar o juzgar el significado último para el amor de su protagonista o sus dos distintas maneras de entenderlo; a Fifi solo interesa que el lector sepa, que sienta, no solo la franca expresión del amor de su personaje principal, tan rotunda, eficaz, también el afecto hacia ella, y en Martín, el adalid de la correspondencia sincera y limpia, o de la desesperada indignación en Víctor, la personificación precisa del miedo que a todo amordaza, denigra y mata.

No esperaba otra de Fifi López al encontrarme con un relato muy bien construido, marcando perfectamente los tiempos, esos flashbacks entre los recuerdos del pasado, preteridos, y el presente, valiente, de Valentina en la presentación del libro, de este libro, “Para ti, amor mío”. Un relato pletórico de sabor, de color, de textura, con interesantes y emotivas escenas de voluptuosidad o sensualidad o erotismo, impresionantes (el primer encuentro sexual con Víctor, la cata del vino…) Y un final que te arranca una de esas sonrisas satisfechas, amables, de una emoción reconfortante y, por supuesto, una sorpresa que por inesperada encaja genial. El único contra que pongo a la novela, ilógico por ser la autora ajena al mismo, son las erratas, los fallos tipográficos. La editorial debería de haber puesto mayor dedicación y profesionalidad en este aspecto, más cuando consta el enorme esfuerzo y sacrificio de Fifi López (borrador tras borrador, corrección tras corrección, lectura crítica tras lectura…), arrancando tiempo de donde no lo hay en sus ocupaciones, familiar, doméstica y laboral, para entregarnos pedazos de su corazón, el trasiego de su alma literaria.

En conclusión, no me importa que esta novela de Fifi López se ciña o no al género romántico, bien está, solo declaro mi reconocimiento por crear un relato lleno de matices y ameno, perfectamente edificado, una historia de amor o sobre el amor, en todo caso de un amor pasional, sin límites, sin remedio, sin solución, dulce y amargo a un tiempo, el amor en su más extrema expresión e irracionalidad y, en definitiva, bello. Y con esto vuelvo a Benavente y la respuesta a su pregunta: Qué triste la vida sin que el amor no signifique el motor de la misma. Y ahora, a ver cómo se presenta “Mariposas negras”


“Con los nervios olvidaba que me protegía la ficción, que estaba gritando a los cuatro vientos para que todo el mundo lo supiera, pero que, en realidad, nadie se enterase”

3 comentarios:

  1. Muchas gracias, me has dejado sin palabras. Gracias por leerlo, por dedicarle tiempo, y por todo lo que dices de él. Si alguna vez lees el próximo, encontrarás también muchos de esos errores, encontrarás a Valentina y su manera de pensar, y seguramente a mí y a mi manera de escribir.
    Gracias otra vez. Un beso.

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    1. No las tiene, las gracias. Me ha gustado tu libro, sencillamente.

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    2. No las tiene, las gracias. Me ha gustado tu libro, sencillamente.

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