Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



miércoles, 3 de agosto de 2016

PREGONANDO MI CUMPLEAÑOS




¡Escuchadme ahí, aquí, abajo o arriba, al lado! Voy a hacer esto despacito, entendible, con todo el cariño del mundo. Atended, que por esta vez las “llamás” van a ser muy cortas, sin coger ventaja, porque hasta el año que viene no hay prisa. Así que, con la cintura quieta y los talones juntos, el corazón en un puño: ¡A “tos” por igual, gracias valientes! Que esta “levantá” de palabras y agradecimientos va por vosotros:

Al Reverendo Señor Arcipreste (No me ha felicitado, ni ningún otro cura o consiliario, pero por si acaso, por algún desagravio seráfico del que pido perdón, y dadas mis desventuras por una providencia adversa, agradezco como si lo hubiera hecho)

A la Ilustrísima Señora Alcaldesa.

 A Presidentes y Juntas de Gobierno, Directivas, de hermandades, cofradías, asociaciones, colectivos terrícolas o extraterrestres, de aquí (Ronda, Setenil, Arriate… Madrid) o de allá (Ganimedes, Raticulín…) grupos de los que sean: deportivos, culturales, políticos (a excepción de los “malos” de la otra orilla y los que me tildan “malo” en la propia), vecinales, de penitencia (a manera individual) o de gloria, parroquiales de o en casa de Dios o en lo de Alfonso, vitivinícolas o cerveceras, de poetas y lectores… ni yo me entiendo.

A las dignísimas autoridades civiles y militares.

Familia.

Señoras y Señores.

Amigos y Amigas, a los presentes, desde Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, Messenger (curiosamente ninguno por SMS), por teléfono cuando éste funcionaba y, en especial, a los que he besado, me han dado la mano, he sentido su calor humano, he visto la expresión de sus ojos…

“… Cualquier persona que te motiva a ser mejor –he tomado esto por ahí-, es alguien a quien merece la pena mantener cerca”


¡A ésta es...! ¡Venga, de frente!

Gracias por vuestras felicitaciones, de corazón. Y si Dios, la autoridad, la Vida y el tiempo lo permiten, nos vemos pronto. Por cierto, tieso pero generoso, tenéis pagada una copita en el bar de la calle San Acacio, en mi Barrio. Hasta el año que viene.


He dicho

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