Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



sábado, 31 de diciembre de 2016

LIBROS QUE VOY LEYENDO: "La Sombra del Viento" de Carlos Ruiz Zafón

“Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados”



De esta manera, tan a lo García Márquez, comienza la “Sombra del Viento” (Planeta, 2008) de Carlos Ruiz Zafón. “Conserva tus sueños, nunca sabes cuándo te harán falta”. Termino este año 2016 con relectura, y lo termino con una obra maestra que me marcó en su momento y me sigue marcando cada vez que la leo. Una novela extraordinaria. La primera entrega de lo que se convirtió en saga de cuatro novelas interconectadas, el serial del “Cementerio de los Libros Olvidados”, ese fantástico lugar, bastante borgiano, y donde “Cada libro, cada volumen que ves aquí, tiene un alma. El alma de la persona que lo escribió y de aquellos que lo leyeron, vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien baja sus ojos a las páginas, su espíritu crece y se fortalece”. En estos instantes mientras escribo esta reseña, ya apuro la magistral y segunda parte, “El Juego del Ángel”, y a continuación repetiré con “El Prisionero del Cielo”, para definitivamente finalizar con “El Laberinto de los Espíritus”, recién calentito y todavía para mí inédito, a través de esa Barcelona insinuante y gótica en un tiempo que lleva desde la era industrial hasta finalizada la Guerra Civil. “Las casualidades son las cicatrices del destino

“El tiempo me ha enseñado a no perder las esperanzas, pero a no confiar demasiado en ellas, son crueles y vanidosas, sin conciencia”

“Un amanecer de 1945, un muchacho es conducido por su padre a un misterioso lugar oculto en el corazón de la ciudad vieja: el Cementerio de los Libros Olvidados. Allí, Daniel Sempere encuentra un libro maldito que cambia el rumbo de su vida y le arrastra a un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de la ciudad. La Sombra del Viento es un misterio literario ambientado en la Barcelona de la primera mitad del siglo xx, desde los últimos esplendores del Modernismo hasta las tinieblas de la posguerra.
Aunando las técnicas del relato de intriga y suspense, la novela histórica y la comedia de costumbres, La Sombra del Viento es sobre todo una trágica historia de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas a modo de muñecas rusas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el embrujo de los libros cuya intriga se mantiene hasta la última página”

“Lo difícil no es ganar dinero sin más -se lamentaba-. Lo difícil es ganarlo haciendo algo a lo que valga la pena dedicarle la vida”

Todo comenzó con esta “La sombra del viento” allá por 2001, un hito fundamental en la literatura hispana y universal; y aunque ya con anterioridad Carlos Ruiz Zafón nos deleitó con “Marina”, un formidable avance a cuanto de inestimable vendría a continuación. Basta para ello con leer las numerosas reseñas realizadas por los medios más prestigiosos a nivel mundial y que aparecen al principio del libro para darnos cuenta, tanto a los que hemos leído la novela como a los que todavía, y sorpresivamente, no lo han hecho, del alcance y magnitud narrativa de esta obra: “Raras novelas que combinan una trama brillante con una escritura sublime (…) obra maestra (…) Irresistible… secretos y maleficios que se suceden como muñecas rusas (…) inquietante perspicacia y maravilloso (…) fenómeno literario… (…) lectura deslumbrante (…) Pura magia (…) Tremendamente bueno (…) extraordinariamente sofisticado… trama atmosférica, seductora (…) Absorbente, imaginativa y sólidamente construída… Y a pesar de que Hay peores cárceles que las palabras”. Huelgan, pues, todos los adjetivos, positivos o bonancibles, los que a mí tanto me gustan y con los que insistiría indefinidamente en la calidad de este libro, de esta historia. Solo resta leer. Leer y disfrutar. “El tiempo pasa más aprisa cuanto más vacío está

Hablar es de necios, callar de cobardes y escuchar de sabios

Una historia que se despliega como un abanico de tramas y subtramas, de pequeñas historias perfectamente ensambladas a un hilo enigmático principal y con el que convive el amor, la intriga, el misterio, el desengaño, la amistad, la lealtad…; hilvanado con un amor inexcusable por la literatura y del que rezuma cada una de sus páginas. Un homenaje a los libros, a la pasión de escribir, de la magia que desprenden las letras, con una perfección narrativa que apresa el interés del lector y no lo suelta ya jamás. “Los libros son espejos: sólo se ve en ellos lo que uno ya lleva dentro” Ruiz Zafón nos seduce con un estilo perfeccionista, elaborado, muy visual, muy sensorial, esbozando un esteticismo gótico y costumbrista sin parangón y tan difícil como pueda suponerse; con diálogos y descripciones fascinantes y a través de pinceladas sublimes, de ningún modo extensas: “Contemplando un futuro tan amplio y luminoso como aquella avenida, y por un instante pensé que no había más fantasmas allí que los de la ausencia y la pérdida, y que aquella luz que me sonreía era de prestado y sólo valía mientras pudiera sostener con la mirada, segundo a segundo”. Personajes excelentemente caracterizados, inolvidables; con un logrado manejo de datos históricos, de la geografía urbana y monumental de Barcelona. Un estilo lleno de texturas, de colores, de sentidos y atractivos, de sensibilidad e ingenio; meritoriamente amarradas su trama y subtramas, sin que nada, ni una puntada, quede suelta. Para cuando la razón entiende lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas

“Cuando muera todo lo que es mio será tuyo, menos mis sueños”

Antes he señalado que ya estoy absorbido, o nuevamente embelesado, por la relectura de la siguiente entrega, “El Juego del Ángel”, y cómo ésta me parece tanto o incluso mejor novela que la que me ocupa o nos ocupa en esta reseña. ¿Y entonces?  ¿Dónde está la diferencia o que hace a esta ser más excelente que la siguiente? Pues que aquella carece de un elemento fundamental que descubrimos en “La sombra del Viento”, a uno de sus personajes, a Fermín Romero de Torres.
El destino suele estar a la vuelta de la esquina. Como si fuese un chorizo, una furcia o un vendedor de lotería: sus tres encarnaciones más socorridas. Pero lo que no hace es visitas a domicilio. Hay que ir a por él” Un personaje excepcional, vagabundo, bohemio, caballero, progresista, … con un interesante e ignorado pasado de pasiones y quehaceres, de misterios y atenciones, con el que empatizamos y nos encariñamos desde su aparición; con el que nos sentimos muy identificados por su humor, su espontaneidad, por esa manera de ser y de expresarse, por su afecto, lealtad; un hombre de grandes convicciones y principios. “¿Sabe el loco que está loco? ¿O los locos son los demás, que se empeñan en convencerle de su sinrazón para salvaguardar su existencia de quimeras?


“Las casualidades son las cicatrices del destino. No hay casualidades, somos títeres de nuestra inconsciencia”

Un libro emocionante, fabuloso, que consigue no solo el disfrute sino el amor por la literatura. Una historia de magia, de sueños e ilusiones. “Como quien escapa a través de las páginas de una novela, porque aquellos a quienes necesitamos amar son sólo sombras que viven en el alma de un extraño”. Indispensable leerlo y releerlo las veces que sean necesarias y puesto que ninguna de ellas defraudará y todas harán que al lector se le encoja el corazón, para hacerlo palpitar con latidos de un misterio muy vivo. “No hay segundas oportunidades, excepto para el remordimiento

“Una de las trampas de la infancia es que no hace falta comprender algo para sentirlo. Para cuando la razón es capaz de entender lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas”




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