Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



sábado, 7 de enero de 2017

LIBROS QUE VOY LEYENDO: "El Juego del Ángel" de Carlos Ruiz Zafón

“Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas, o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida el dulce veneno de la vanidad”



De esta manera empieza el libro “El Juego del Ángel” (Planeta, 2008) de la serie “El Cementerio de los Libros Olvidados” de Carlos Ruiz Zafón, segunda de las cuatro novelas interconectadas y ambientadas en los escenarios de una Barcelona enigmática y gótica, la principal protagonista, en un tiempo que va de la revolución industrial a la post Guerra Civil. “-Eran años en que se crecía aprisa, y para cuando la infancia se les caía de las manos, muchos niños ya tenían mirada de viejo”. Con esta nueva lectura la novela me ha gustado más que la primera vez, hace más de ocho años, y quizás al seguir de manera ininterrumpida el orden de la saga y no esperar, como entonces, casi nueve años entre ésta y la “Sombra del Viento”, por lo que los detalles y la trama, aunque el ciclo de novelas las presente en relatos independientes y con la intervención de personajes e hilos iterativos, están más presentes en la memoria, la curiosidad y la emoción por una Literatura con mayúsculas. “-Donde mis compañeros veían muescas de tinta en páginas incomprensibles yo veía luz, calles y gentes. Las palabras y el misterio de su ciencia oculta me fascinaban y me parecían una llave con la que abrir un mundo infinito”. Me ha gustado y fascinado más, sin duda, tanto como para reiterar mi opinión ya expresada en la reseña de la novela anterior de que esta, “El Juego del Ángel”, en cuanto a argumento, estructura y narrativa supera a “La Sombra del Viento”, más elaborada y elegante, más profunda y madura, “Tenía el rostro dibujado de recuerdos y una mirada que hubiera podido tener diez o cien años”, y a pesar de prescindir aquí del genial protagonista Fermín Romero de Torres y al que no logra superar en ese papel de secundarios de lujo, la joven Isabella y siquiera siendo ésta un personaje magistralmente caracterizado y empático al lector.

“-El silencio hace que hasta los necios parezcan sabios durante un minuto”

“El Juego del Ángel es una gran aventura de intriga, romance y tragedia, a través de un laberinto de secretos donde el embrujo de los libros, la pasión y la amistad se conjugan en un relato magistral.
Con El Juego del Ángel el autor de La Sombra del Viento regresa al Cementerio de los Libros Olvidados y nos sumerge de nuevo en su fascinante universo.
En la turbulenta Barcelona de los años 20 un joven escritor obsesionado con un amor imposible recibe la oferta de un misterioso editor para escribir un libro como no ha existido nunca, a cambio de una fortuna y, tal vez, mucho más.
"La próxima vez que quieras salvar un libro, no te juegues la vida... Te llevaré a un lugar secreto donde los libros nunca mueren y donde nadie puede destruirlos”

“La justicia es una afectación de la perspectiva, no un valor universal”

En “El Juego del Ángel” encontramos la misma estructura argumental de “La Sombra del Viento”: un joven, amante de los libros, accede y encuentra en esa mítica biblioteca borgiana un libro al que adopta y que abre, en un juego detectivesco, la dilucidación de un enigma, de un melodrama picado por el desengaño amoroso y el valor de la amistad. Con David Martín, el joven escritor, recuperamos el amor por los libros, por la Literatura, y con el que Carlos Ruiz Zafón nos hechiza a lo largo de toda la serie: “Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro cambia de manos, cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espíritu crece y se hace fuerte” Y además, con y en ese lugar misterioso y sugestivo, “El Cementerio de los Libros Olvidados”: “En este lugar los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido en el tiempo, viven para siempre, esperando llegar a las manos de un nuevo lector, un nuevo espíritu…

“-Uno acaba convirtiéndose en aquello que ve en los ojos de quienes desea.”

Homenaje a Dickens, a la narrativa, asimismo en el propio estilo preciosista de Zafón a Borges, Eco, García Márquez… homenaje a la Literatura, insisto, en una obra maestra, otra, que unifica una historia de amor, la intriga más negra, con fantasía, misterios… en un argumento que atrapa al lector y absorbe su atención desde la primera hasta la última letra, con descripciones y diálogos logrados, todo muy gótico y con un escritor que encumbra a este género llamémosle decimonónico en lo soberbio; con guiños literarios a Shelley, Brönte, Allan Poe, entre sombríos y tétricos ambientes, calles, mansiones, cementerios... -“Alce la vista y creí ver el espectro de una gran tormenta negra desplegar sus alas sobre la ciudad. Un soplo de luz blanca abrió el cielo y un manto tejido de gotas de lluvia se desplomo como un enjambre de puñales de cristal. Un instante antes de que la primera gota rozase el suelo, el tiempo se detuvo y cientos de miles de lágrimas de luz quedaron suspendidas en el aire como motas de polvo.” Y en esto, una vez más encontramos la pericia de Ruiz Zafón, pues aúna esa atmósfera de un romanticismo siniestro y fantasioso con cierta objetividad que abre las dudas por el desasosiego entre lo verisímil o no, lo enajenado o espectral de las vicisitudes del protagonista y quien escribe en primera persona su historia… “-No hay almas ni salvaciones, señor Martín. Son viejos cuentos y habladurías. Lo único que hay son cenizas y recuerdos, pero de haberlos estarán en el lugar donde Marlasca cometió su crimen, el secreto que ha estado ocultando todos estos años para burlar su propio destino”… y no digo más para no revelar detalles interesantes, esos fastidiosos spoilers. Del mismo modo encontramos guiñadas cinematográficas a lo Roger Corman y Alfred Hitchcock.

“- Toda obra de arte es agresiva, Isabella. Y toda vida de artista es una pequeña o gran guerra, empezando con uno mismo y sus limitaciones. Para llegar a cualquier cosa que te propongas hace falta primero la ambición y luego el talento, el conocimiento y, finalmente, la oportunidad”

Asistimos, por otro lado, a un miramiento espléndido en esta novela del género de folletín, tanto que David Martín se nos presenta como autor de un serial de novelas baratas bajo seudónimo y con el nombre de “La Ciudad de los Malditos”. “-Le interesa lo mismo que a usted. Le interesan los libros, la literatura, el olor de estos tesoros que tiene usted aquí y la promesa de romance y aventura de las novelas de a peseta. Le interesa espantar la soledad y no perder el tiempo en comprender que en este perro mundo nada vale un céntimo si no tenemos a alguien con quien compartirlo. Ya sabe lo esencial. Lo demás se aprende y lo disfruta usted por el camino”
Homenaje al folletín, reivindicación de un valor literario menoscabado por prejuicios y hábitos menesterosos. Y es que “… todo es un cuento. Lo que creemos, lo que conocemos, lo que recordamos e incluso lo que soñamos. Todo es un cuento, una narración, una secuencia de sucesos y personajes que comunican un contenido emocional. Un acto de fe es un acto de aceptación, aceptación de una historia que se nos cuenta. Sólo aceptamos como verdadero aquello que puede ser narrado… toda mi vida había sentido que las páginas que iba dejando a mi paso eran parte de mí, La gente normal trae hijos al mundo; los novelistas traemos libros. Estamos condenados a dejarnos la vida en ellos, aunque casi nunca lo agradezcan

“No se aprende nada importante en la vida, simplemente se recuerda”

En definitiva, una obra maestra, un portento literario, con una atmósfera narrativa oscura, costumbrista, salpicada de golpes de humor, con personajes muy conseguidos y entrañables como los nuevos David Martín e Isabella, e inquietantes como Andreas Corelli. Una novela impecable, maravillosa, y emotiva. Imprescindible.

-“La envidia es la religión de los mediocres. Los reconforta, responde a las inquietudes que los roen por dentro y, en último término, les pudre el alma y les permite justificar su mezquindad y su codicia hasta creer que son virtudes y que las puertas del cielo sólo se abrirán para los infelices como ellos, que pasan por la vida sin dejar más huella que sus traperos intentos de hacer de menos a los demás y de excluir, y a ser posible destruir, a quienes, por el mero hecho de existir y de ser quienes son, ponen en evidencia su pobreza de espíritu. Mente y redaños. Bienaventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá”


No hay comentarios:

Publicar un comentario