Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



domingo, 14 de mayo de 2017

VÍRGENES Y GRIALES

"Señora, rosa sin espina, más fragante que todas las flores, vara seca que lleva fruto, tierra que grana sin labor, estrella madre del sol, nodriza de vuestro padre: en el mundo no se os asemeja ninguna, ni lejana ni cercana", recitaba un trovador provenzal y acaso yo con él. Esta mañana, en este domingo primaveral, tradicional en todos los segundos domingos de mayo, ha procesionado Nuestra Señora de la Paz, patrona y alcaldesa perpetua de Ronda, en el 70 aniversario, además, de su coronación canónica. Mención y correspondencia, ahora, tras la lectura, tal vez hermética, tal vez herética, no por un "caso flagrante de mariolatría nacional postfabricada", en palabras de Juan G. Atienza y del que leía "Nuestra Señora de Lucifer. Los misterios del culto a la Madre del Dios", sino en un concepto abstracto, universal, arcano: el Grial. El Grial o la búsqueda del vaso de Salvación, y de la Sabiduría, el espejo donde el buscador consciente encuentra su sentido vital. La Búsqueda, como esa peregrinación mañanera de la efigie por las calles que todavía rezumaban el sufrimiento dichoso de los deportistas, en el trasunto de otro, y personal, encuentro con la verdad. "Que Ella, la que está delante de todas las cosas, la Gracia incomprensible e indescriptible, te llene por dentro e incremente en ti su conocimiento propio..." Conocimiento, leía allí la referencia a Marco el Mago citado por San Hipólito de Cartago en su "Omnium heresium". La virgen de la Paz, la antigua diosa madre, en el vaso, cáliz, el receptáculo de Salvación, de Sabiduría, de Iluminación... o solo sea desde una singular perspectiva del Amor. El Amor como emoción, ideal, sensación trascendente esperada o reencontrada por todos, religiosos o ateos, buscadores y curiosos.


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