Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



martes, 27 de febrero de 2018

LIBROS QUE VOY LEYENDO: "Cuarteto" de Manuel Vázquez Montalbán.

“Lo mejor es conformarse con la apariencia de la realidad y escoger sus facetas más placenteras y hermosas. Bastante hay con el infierno interior, esas arenas movedizas íntimas donde remordimientos e inseguridades se tragan tu propia identidad”



¿Qué decir de esta novela de Manuel Vázquez Montalbán? “Un grupo de personajes inquietantes, un investigador sagaz y una marea oculta de relaciones y secretos.” ¿Qué decir de la obra de Manuel Vázquez Montalbán? Poco y a la misma vez mucho, porque este “Cuarteto” (Colección de Diario Público, 2009), una más de entre su memorable creación, sintetizaría la prodigiosa narrativa de este escritor extraordinario: una novela breve, pequeña, pero de enorme calado por su sapiencia y deleite. Si las mejores esencias se guardan en frascos pequeños, Vázquez Montalbán demuestra con “Cuarteto” como las grandes cosas, los grandes temas, las grandes reflexiones, aquellas que para otras literaturas necesitarían el doble, el triple de su extensión por intentar abarcarlas, puede narrarse y entenderse desde las pocas páginas de una historia corriente. Una historia corriente que convierte en maestra la lucidez, osadía, cultura y juicio de su autor. Portentoso. No está Pepe Carvalho, pero Vázquez Montalbán tira del recurso policíaco para armar un argumento entre dos parejas y un imponente “agregado” que ejerce de narrador omnisciente. Un cuarteto, Carlota, Pepa, Esteban Modolell, Luis, del que en realidad son cinco; cinco por su magnífico narrador, aquel, Ventós: bisexual, culto,… “Yo soy el que soy”, la voz fascinante que se habla a sí misma, que se ve a sí mismo a través de un espejo, que nos cuenta, que especula, que se desahoga, que se martiriza, que mantiene la tensión, narrativa y secuencial, de distancias y cercanías con los cuatro personajes restantes; aunados, relacionados por los viajes, por un sustrato cultural amplio y refinado, por sentimientos o deseos en más de una trayectoria y sentido, de culpas y redenciones…; y en derredor al misterioso asesinato de uno de ellos, una muerte en el agua, “como Ofelia”, con un inspector errático y predecible, Dávila, al frente de una investigación condenada a... un final atractivo donde más que la dilucidación del caso, interesa la consecución de un descanso anhelado.

“…cuando a veces, ante el espejo del cuarto de baño trato de componer esa sonrisa irónica que me supongo, no me sale. Ahí está un extraño maniquí lleno de sonrisas rotas o excesivas, que jamás acierta a componer esa sonrisa sutil, como espuma tenue, que me haría feliz”

  “Una novela corta, densa… cuyo hilo conductor descansa en la fascinante y esquinada personalidad de sus personajes…
Cuarteto es un divertimento, un juego de espejos deformantes donde las apariencias, aunque engañen, son lo más sólido que existen” Poco más que añadir, y ya es mucho. Solo lean este grandioso “Cuarteto”, acaso un ejercicio de introspección de corte policíaco como hilo conductor para profundizar en unas vidas y en unos comportamientos puntuales y del mismo modo abiertos en un universo de apariencias distorsionadas. Lean y disfruten del virtuosismo denso de Manuel Vázquez Montalbán, al que siempre se le echará de menos. Imprescindible.


“Todo en orden. Todo en desorden. En el espejo está mi hermano antiguo, ese que lleva las cuentas del tiempo que está conmigo, ese otro que envejece y me mira cautivo, que necesita mi mirada para reconocerse vivo. Ese otro que me pide nostalgia y me miente deseoso de volver a la infancia, como una huida hacia atrás, imposible la huida hacia delante, más allá del espejo”

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