Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



miércoles, 28 de febrero de 2018

DÍA DE ANDALUCÍA O SÓLO UN DÍA MÁS

¡VIVA ANDALUCÍA! No voy a ser yo menos o quien no alardee de celebración; tampoco, con lo que sigue, pretendo aguar la fiesta, y por serena y afortunada el agua que está cayendo, tan necesitada. Soy andaluz, sí, porque aquí vivo y donde quiero vivir; por ahora en Ronda, en este sueño de Andalucía. Pero también yo soy el que soy, o de manera más completa, o tal vez acertada, “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo“, como bien observó Ortega y Gasset, de quien aún muchos consideran dos y no uno el filósofo. Por tanto, yo seré yo allí o allá donde pueda serlo o al menos tenga la oportunidad de encontrarme o propiciar el encuentro. Y mi circunstancia podrá estar, pues, en Salvaleón, Barcelona, Murano, la Cochinchina o en la Pampa argentina, y donde, en esos precisos instantes de la vida, de vivirla, de afinidad, de bienestar, de idealizarla, yo pueda ser yo, yo en aquello. Ignoro si seré un ciudadano del mundo, pero me sirve la definición; no es necesario renunciar a patrias y banderas, no merecen, no merece la pena, aunque sí sacudirse de simplezas y reduccionismos como los que engendran todos los nacionalismos. Hoy salvo a mi circunstancia, a Ronda, a Andalucía, porque éstas permiten que me salve a mí mismo, a no caer en los vacíos de la insignificancia, del desarraigo. Mañana, como ya dije el año pasado, mañana no sé.


F.J. Calvente.


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