Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



domingo, 4 de febrero de 2018

LIBROS QUE VOY LEYENDO: "El coleccionista de flechas" de Cristian Perfumo.

“Todos tenemos adentro un par de cables pelados –siguió el forense- y cuando se tocan, no hay dureza ni profesionalidad que aguante.”



Cristian Perfumo gana el cuarto concurso literario de autores independientes en español Amazon 2017, con el thriller “El coleccionista de flechas” (Autopublicado (Amazon y Ebrolis), 2017). Mi impresión de la novela es favorable, sin salir de lo que supone un sencillo producto de entretenimiento, de lectura ligera, sin mayores pretensiones ni retóricas que la de contar una historia policíaca interesante. Solo. Sentí curiosidad por la obra ganadora de este premio literario tras leer, con satisfacción, a una de sus finalistas, “Los crímenes del lago” de Gemma Herrero Virto (http://fjcalv.blogspot.com.es/2018/01/libros-que-voy-leyendo-los-crimenes-del.html?m=1). Y como quiera que también esta vez haya existido, a mi juicio, excepción en cuanto a que la obra ganadora siempre será mejor a una de las finalistas, en este caso la novela de Herrero Virto, sin duda, es superior a la que nos ocupa, con diferencia. Sin embargo, no por  ello voy a desfavorecer este relato de Perfumo, cuarto de su saga sobre los misterios de la Patagonia argentina, bien estructurado, correcto, de lectura rápida y especialmente entretenido. Al fin y al cabo, suficiente.

Sinopsis:
“La calma de un pueblo patagónico se rompe cuando uno de sus vecinos aparece muerto y torturado en su sofá.
Para Laura Badía, experta en criminología, este es el caso de su vida. Además de la brutalidad del homicidio, de la casa de la víctima faltan trece puntas de flecha talladas hace miles de años por el pueblo tehuelche. La colección, de la que todos hablan pero casi nadie ha visto, contiene la respuesta a uno de los misterios arqueológicos más importantes de nuestra época. Su valor científico es incalculable. Su precio en el mercado negro, también.
Ayudada por un arqueólogo, Laura se verá arrastrada en una peligrosa búsqueda que la llevará del famoso glaciar Perito Moreno a los rincones más remotos y menos visitados de la Patagonia.”

Una novela de 240 páginas estructurada en cortos capítulos que unos a otros se enlazan con aliciente y curiosidad; a través de un estilo sencillo, encantador por los léxicos localistas argentinos, entendible, muy aplicada en las características esenciales de todo thriller: misterio, intriga, desarrollo in crescendo, en el manejo atrayente de las pistas y sospechosos, de giros precisos, y final sorprendente. Del mismo modo, arrastra superficialmente los tópicos del género: introvertidos y complejos protagonistas, tocados por un aura atormentada, austeridad en los diálogos y descripciones, narrativa directa, plana … Pero todo desde una linealidad, marcada exclusivamente por el desarrollo de la investigación, muy circunscrita por tanto a la visión de esa primera persona narrativa, reducida, exclusiva, y la que cojea justo ahí, en la ausencia de hondura psicológica de sus protagonistas principales, o en el caso concreto de la “licenciada” Laura Badía, policía experta criminalista que narra la historia, y de la que gustaría conocer más de su intimidad, de sus miedos y confianzas, y luego de unos efectos argumentales más inesperados y diferentes o al menos peculiares.

“Lo importante no es si la leyenda es real o no –apuntó Menéndez Azcuénaga-. Lo importante es que las creencias condicionan nuestra manera de actuar, y nuestras acciones sí que son reales”

Dentro de esta uniformidad expresiva, inflexible en los cánones simples del género, esta novela no es una más de tantas, de muchísimas, gracias a su ambientación, aunque tampoco esta esté lo suficientemente recreada y desplegada como sería gusto del lector. Cristian Perfumo incide en hilvanar sus historias en la Patagonia argentina, tan lejana de los ambientes característicos gauchos, en ese su pueblo natal, Puerto Deseado; sumergiéndonos, además, en unas apostillas agradecidas, por lugares geológicos inéditos y extraordinarios, como el Glaciar Perito Moreno, “el vestisquero”, y del que, una vez vistas las fotos, encantaría a cualquiera admirar y disfrutar in situ. Con pinceladas entretejidas al misterio de la trama sobre las leyendas y usos y tradiciones de los ancestrales nativos de la zona, los tehuelches, originarios del Amazonas; o de los coleccionistas, acerca de un hobby muy actual de buscar puntas de flechas líticas, incluidas las que forman la valiosa colección sobre la que gira el crimen e investigación del relato.

En definitiva, una novela policíaca ligera pero entretenida.


“Lo único seguro para el coleccionista de flechas es que lo que se encuentra nunca está donde uno se imagina.”

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