Y al pasar por 'Blas Infante' o 'Teniente Arce' o 'la Sevillana' o..., en un último recorrido por el alambicado encendido navideño, por sus guiños o reflejos en los testimonios húmedos de la borrasca, me detuve con sorpresa, sin crédito y con enorme susto. Allí en lo alto, colgadas de un grueso cable que atravesaba la plaza, dos inquietantes figuras blancas, estremecidas por el frío relente de la noche, arrojaban su intriga y espanto, sus mortajas o harapos.
¿Un curioso atavío festivo? ¿Recreativa racista de la llegada de los dos y extraños reyes magos blancos? ¿Un espanto dickensiano del Fantasma de las Navidades Pasadas o del Espíritu de las Navidades Pasadas aparecidos a MariPPá Scrooge? ¿O el matarile y fantasmagórico Rivera Ordóñez huyendo del circo maestrante? Acojona, ¿verdad?

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