Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche los atardeceres, los arrabales, algunos espejos de azogue interior, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor, acaso de lo mío que encuentro en mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



lunes, 5 de enero de 2026

"INQUIETANTE, TÍOS"

 


Y al pasar por 'Blas Infante' o 'Teniente Arce' o 'la Sevillana' o..., en un último recorrido por el alambicado encendido navideño, por sus guiños o reflejos en los testimonios húmedos de la borrasca, me detuve con sorpresa, sin crédito y con enorme susto. Allí en lo alto, colgadas de un grueso cable que atravesaba la plaza, dos inquietantes figuras blancas, estremecidas por el frío relente de la noche, arrojaban su intriga y espanto, sus mortajas o harapos. 


¿Un curioso atavío festivo? ¿Recreativa racista de la llegada de los dos y extraños reyes magos blancos? ¿Un espanto dickensiano del Fantasma de las Navidades Pasadas o del Espíritu de las Navidades Pasadas aparecidos a MariPPá  Scrooge? ¿O el matarile y fantasmagórico Rivera Ordóñez huyendo del circo maestrante? Acojona, ¿verdad?

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