Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche los atardeceres, los arrabales, algunos espejos de azogue interior, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor, acaso de lo mío que encuentro en mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



lunes, 5 de abril de 2021

"Calcetines rosa"



Gala está dormida, en un sofá del salón, en las piernas, a los pies que son de Inés y aunque ella no se vea, no la veamos en la fotografía. Solo miramos a Gala, tan dormida, tan negra. Negra porque reúne a todos los colores, a los visibles y a los invisibles; aunque toma la paradoja, no de observar y soñar en blanco y negro como asegura la creencia, de ver menos colores o solo dos de estos: azul-violeta y amarillo, el resto en una gama de grises, con mayor contraste y menor nitidez que nosotros. Gala no percibe el color rosa, ni dormida. Los calcetines rosa de Inés.

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