Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche los atardeceres, los arrabales, algunos espejos de azogue interior, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor, acaso de lo mío que encuentro en mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



sábado, 1 de noviembre de 2025

Egotismo del nacional-catolicismo o de sus más fieles ardorosos.

 Egotismo del nacional-catolicismo o de sus más fieles ardorosos.




A ellos, vosotros, los que encorajados compartís esa ilustración o foto, almas benditas de aquí o del infierno más abajo o camino de un cielo hecho a medida o en su intermedio en el purgatorio: Sobre gustos o creencias nada hay escrito, ni bíblico, con todo el respeto que asimismo se espera y no llega de recíproco; pero no olvidad que el Cristianismo esquilmó o tomó o absorbió o adaptó, lo común, cristianizó un anterior rito pagano para presentar e imponer su festividad de Todos los Santos. Que sí, nada auténtico o exclusivo o novedoso, no. Antes, mucho antes, muchísimo anterior a cuando clavaron al nazareno a un madero, siquiera de una eternidad mayor al tiempo en que el papa Gregorio III, tercero, corrido el siglo VIII, octavo, después de Aquel, del crucificado, pontificara, los celtas celebraban Samhain, fiesta del fin del verano y de la cosecha, incluso de una noche en la que el mundo de los muertos y de los vivos estaban (están) más cercanos. Si es que la palabra Halloween, benditas almas de..., es una derivación de la forma escocesa "All Hallows' even", traducido por "Víspera de todos los santos". Amén.

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