Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche los atardeceres, los arrabales, algunos espejos de azogue interior, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor, acaso de lo mío que encuentro en mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



martes, 11 de noviembre de 2025

"RAREZA NADA RARA"

 


Una de mis rarezas, o episodio de mi propia edición limitada, ha sido la curiosidad por ese arbolito de una concurrida esquina y cada vez que por allí pasaba en tránsitos de rutina, por su flaco tronco inclinado o por su resistente curva y anómala. Y esta noche, así inesperadamente y como inesperadas son las revelaciones a disparates y extrañezas, encontré, vi a la mujer, a la mujer anónima, anodina y oscura, apoyarse en la madera, amoldarse a la perfección a ella, forzar más la torcida tronca. Entonces me apenó la dilucidación al misterio del naranjo o de una incongruencia que restaba seriedad a la normalidad. Tristeza. Buscaré para sobrevivir otra cosa.

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