Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



jueves, 28 de agosto de 2014

CRÓNICAS POLÍTICAS RONDEÑAS:

Autos de fe. Amordazan la crítica y tiranizan con el monólogo. Comercian la mentira. Saldan el servicio público. Cara a la pared de un sol extinguido, solo importan las sombras de su caverna. Desprecian los matices, el cromatismo de la humildad y el oír consciente. El sentido común por lo justo. Sobrevuelan en bajos vuelos, inquisitivos, calles de Ronda. Normal el asco, desgraciadamente extensivo, a políticas del tentetieso, investidas e invertidas por un glamour impúdico. Barandas casposos, insolentes, de brazo levantado y visos en sus ombligos. Altivez orgullosa, clasista, sepia. Mediocres gilipollas.

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