Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



martes, 12 de mayo de 2015

LIBROS QUE VOY LEYENDO: "El caso Telak" de Zygmunt Miloszewski


“Ponerle trabas a la muerte demuestra una convicción irracional sobre la grandeza de uno mismo”



“Un domingo de primavera, en un antiguo monasterio de Varsovia, se celebra una terapia de grupo. La tranquilidad dura poco tiempo ya que uno de los participantes aparece muerto con un asador clavado en el ojo. El fiscal Teodor Szacki asume las riendas de este “Caso Telak”, que casi acabará por superarlo y que lo distraerá de la rutina de su trabajo, de las noticias de Varsovia y del mundo y de su monótono matrimonio.

La mecánica de la terapia “de constelaciones” es el punto de partida: ¿Puede alguno de los participantes haber caído preso de su propia ficción?”

“Weronika era jurista en el ayuntamiento y más de una vez le había contado cómo se tomaban las decisiones: por si las moscas, no se tomaba ninguna”

El “Caso Telak” (Alfagura, 2015) es un oscuro y muy buen thriller del escritor polaco Zygmunt Miloszewski; en su trama original se advierten influencias de clásicos como Agatha Christie, éste muy del estilo a “Diez Negritos”, o el realismo psicológico y social de Dostoyevski, y referentes actuales del género negro, sueco por cierto, como Henning Mankell y al que el propio autor considera inspirador y referente de su obra, tanto en el argumento literario como en la crítica y el retrato de la sociedad polaca de inicios de siglo XXI; de igual modo ofrece semblanzas de Varsovia durante la época comunista, a cómo son ahora las principales calles y avenidas, sus establecimientos de restauración y de comercio más conocidos, sus costumbres, el estilo de vida…; incluso al principio de cada capítulo nos proporciona una interesante compilación de noticias periodísticas reales de la capital polaca en los días por los que marcha la propia investigación criminal, por lo que, para los que no conocemos la ciudad o el país, resulta de lo más útil para podernos meter con mayor recreación dentro de la historia. La sombra de Stieg Larsson igualmente es muy notoria. Y para completar la propuesta, un complejo protagonista con un perfil diferente a los clásicos detectives o policías, un fiscal. Un contexto, insistimos, distinto al habitual, Polonia, país con aquellas peculiaridades que se van descubriendo a lo largo de las páginas de la novela. Y como eje central, la terapia psicológica de las Constelaciones Familiares, con todo su universo curioso, inquietante y atractivo, en torno a la cual no solo Miloszewski permite tejer la insólita y palpitante cábala policíaca, sino que asimismo nos alerta acerca de que estos métodos psicológicos no son tan beneficios como parecen ser; todo ello, pues, proyectando una intriga poderosa con cuyo planteamiento logra atraparnos desde el principio.

El fiscal Teodor Szacki dirigirá la investigación sobre la muerte de Henry Telak, muerte de la que nadie ha visto nada, nadie ha oído nada y que, con independencia a mi alusión quizás inconsciente a Mari Jungstend, tiene como elementos principales un cadáver y cuatro sospechosos; actores fríos, cultos, educados, altivos y de buena posición social. Szacki, un funcionario público que vela por la integridad y dignidad de su trabajo, por el respeto inexcusable a la ley, se encuentra abatido por una crisis personal que exige un cambio a nivel personal, familiar y profesional, está harto de la rutina y la desidia y la corrupción que rodea su vida, sumergido en una investigación que irá complicándose cada vez más y en la que empleará su peculiar método, tal vez inspirado en el detective Colombo o de ciertos personajes de Dashiell Hammett, y sin embargo matizado con una mayor resonancia personal. De hecho, la investigación del crimen Telak se lleva a cabo junto a las situaciones cotidianas con las que el fiscal tiene que lidiar tanto a nivel familiar como en la fiscalía; dónde se van descubriendo, y haciéndonos cómplice de las mismas, como un amigo que oye nuestras más íntimas confidencias, las diferentes razones por las que se encuentra en ese momento crucial de su vida y al que seguiremos en un caso que sacará a la luz sus luchas más recónditas, el enfrentamiento con sus propios fantasmas y resignaciones, el cambio, todo en una dolorosa e incómoda encrucijada personal a la que tiene que dar, de igual manera que en el crimen, solución.

En la investigación contará con la colaboración del comisario de policía Oleg Kuznetsov, genial, y la fiscal Janina Chorko, necesaria, juntos nos abrirán las puertas para conocer los entresijos del sistema judicial y policial polaco, además de situarnos en el contexto social del país en el año 2005. Los pasos de los investigadores se adentran en el pasado de la víctima para encontrar luz en un caso que se hace más oscuro y complejo, pasos que serán seguidos muy de cerca por otros enigmáticos personajes que, a su vez, dejan la puerta abierta, a lo Stieg Larsson, para otras entregas del fiscal Szacki.

El autor se sirve de la denominada “terapia de las constelaciones” para crear una investigación policial, o de la justicia, diferente, única, de notable amenidad, de la que se impregna la acción, el interrogatorio de los testigos, los descubrimientos y la reconstrucción de los hechos, en un contexto envolvente, interesante, intrigante, muy confuso, cierto, pero grandioso. No vamos a hablar más de esta terapia o especie de representación teatral en la que los participantes asumen el rol de los familiares y amigos del paciente, manteniendo conversaciones con él para ayudarle a encontrar el origen de sus problemas. Solo diremos que el novelista traza una mirada crítica contra este tipo de terapias psicológicas, describiendo al grupo que la lleva a cabo y que ilustra el crimen y el libro, de secta destructiva. Asimismo, esta novela brinda un contexto bastante novedoso: el protagonista no es el típico detective, no es el típico policía, sino un fiscal, la figura del sistema judicial polaco que se encarga de dirigir las investigaciones de asesinatos y otros casos importantes en la Polonia actual, con ayuda claro está de la policía. El caso Telak se adentra, al mismo tiempo, en lo más profundo de la naturaleza humana, en sus contradicciones, en los instintos oscuros y las luchas internas tanto del propio protagonista, su vida personal insatisfactoria y el caos emocional, como de los diferentes personajes que componen su compleja, entretenida y oscura trama, ágil sin duda. Aunque, evidentemente, el desenlace resulte convincente, vertiginoso, de giros inesperados a la hora de colocar todas las piezas ofrecidas a lo largo del relato para completar el puzzle del crimen, se puede añadir en su contra un aspecto fundamental de la trama y en relación a la relación de sus personajes, de los directamente implicados en el crimen, que no se explica cómo ha quedado éste inadvertido desde sus inicios; esto, junto al esfuerzo por familiarizarse con los nombres y apellidos de todos ellos, policías, fiscales, testigos y sospechosos, y las trayectorias de otras investigaciones de la fiscalía, pueden dejar al lector un tanto descolocado.

“Siempre que la verdad sobre un crimen salía a la luz, no sentía satisfacción, sino una tristeza nauseabunda”

Así que, amigas y amigos lectores, os animo, y tal vez os desafío, a leer y a intentar resolver el rompecabezas de este “Caso Telak” antes de su dilucidación en las páginas finales, a seguir el camino de este singular fiscal polaco a través de su investigación, a exonerarlo o condenarlo por las decisiones o indecisiones de su vida personal y que, en cierto sentido, condiciona su trabajo, y conocer a una desconocida Varsovia, aunque sea en el influjo de esa curiosa y arriesgada terapia psicológica de las Constelaciones Personales. Una buena novela negra en torno a una compleja y original trama, sazonada con precisas dosis de humor, acertadas, que hacen más ágil y atractiva la lectura, y en la que se nota la frescura que alienta y mece sus páginas. Recomendable.

“-Comisario, sabe perfectamente que todos los casos están llenos de tragedias humanas, injusticias, una cantidad incontable de matices, sombras y dudas. Y justo por eso el Estado paga un sueldo a cabrones como yo. Sé que tiene usted razón, pero a mí solo me atañe el hecho de que se ha infringido uno de los artículos del Código Penal. Lo siento”

5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. “Weronika era jurista en el ayuntamiento y más de una vez le había contado cómo se tomaban las decisiones: por si las moscas, no se tomaba ninguna”.
    “-Comisario, sabe perfectamente que todos los casos están llenos de tragedias humanas, injusticias, una cantidad incontable de matices, sombras y dudas. Y justo por eso el Estado paga un sueldo a cabrones como yo. Sé que tiene usted razón, pero a mí solo me atañe el hecho de que se ha infringido uno de los artículos del Código Penal. Lo siento”

    Estos dos párrafos me parecen geniales! Parece interesante... Habrá que leerlo. Gracias por la recomendación.

    Ah! Estoy totalmente de acuerdo con Pepa: qué torpes han estado tus compañeros dejándote en el camino, en lugar de confiar en ti para una buena delegación, como sugiere Miguel Ángel.

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  4. Gracias Moree. Seguro que te agradará el libro reseňado. A lo segundo, agradecer de nuevo tus afectuosas palabras. Se cierra una puerta y se abrirán otras. Entonces lo importante será saber dónde llamar y qué nueva oportunidad se me ofrezca.

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  5. Gracias Moree. Seguro que te agradará el libro reseňado. A lo segundo, agradecer de nuevo tus afectuosas palabras. Se cierra una puerta y se abrirán otras. Entonces lo importante será saber dónde llamar y qué nueva oportunidad se me ofrezca.

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