Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



domingo, 21 de junio de 2015

LETRAS EN EL CIELO

Abro los ojos. Caen velos de legaňas, desgarrados por la luz blanca de la maňana. Domingo, pero da igual. Leo en el rectángulo del cielo tras el cristal, la apresurada caligrafía de unas erráticas nubes en un argumento de lluvia. La brisa acentúa, subraya, deshace y reescribe con distintas formas o matices, todos muy livianos, el llanto que viene, la trama húmeda a poco que aquella calle. Una calma suave, como un borrador que limpia la pizarra azul, el cristal de la ventana, donde luego las gotas de lluvia escribirán con melancolía el adiós de la primavera o la llegada del verano. Domingo, pero da igual. A lo mejor ni llueve, y serán solo estas letras las que contradigan a las otras de unas nubes en el cielo, en la maňana.

F.J. Calvente 


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