Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



lunes, 7 de septiembre de 2015

REFUGIADOS EN EL DIRTY BOULEVARD


La tarde, de lluvia y truenos, gris. Será la tarde. La terrible historia, la sobrecogedora fotografía, el niño sirio de tres años, Aylan Kurdi, ahogado en una playa del oeste de Turquía, naufragó la patera en la que se sentía volar hacia la libertad, hacia un sueño. Los zapatitos, la camiseta roja, el pantalón azul, sus últimas lágrimas confundidas con las de la mar. Imposible, cierto. Vuela, vuela... El drama de los refugiados, de los emigrantes, la tragedia de los desamparados, el espejo de nuestra vergüenza... Esta indignación por la impotencia, por el no saber qué harán, qué haremos, para solucionar nuestro fracaso, el hecho de sentirnos humanos. Y cuando a nuestro propio lado, al doblar las esquinas de nuestra conciencia, tan llenas de infames aristas, disimulamos ante la pobreza, la indiferencia por los que alguna vez tuvieron y ya no tienen ni esperanzas. Será la tarde. Y la tarde me ha traído esta canción del genio Lou Reed, "Sucio Bulevar", escuchando esos sencillos tres acordes de guitarra que enmarcan la historia de Pedro, o la que ciertamente hubiera sido de Aylan, viviendo afuera del Hotel Wilshire o en un campo de refugiados: "He looks out a window without glass / And the walls are made of cardboard, newspapers on his feet / And his father beats him ’cause he’s too tired to beg" (Mirando por una ventana sin vidrios / Y las paredes están hechas de cartón, diarios en sus pies / Y su padre lo golpea porque está demasiado cansado para pedir) El drama de un niño emigrante que vive con sus nueve hermanos, maltratados por el padre en el odio de su sinrazón; mal, lo pasan muy mal, y él tiene que salir a mendigar en vez de ir a la escuela. Seres extraviados, huyen de otros países, de otras tierras, porque son muy pobres y tienen hambre, porque quieren ser humanos y no animales, pensar y no someterse, decir y no callar... Es muy difícil para el niño de la canción, ya no para Aylan que se ahogó, que se alejó volando. "Fly, fly away..." ("Vuela, vuela lejos...") de esta lluviosa y gris tarde.

https://youtu.be/coqA54IqHgw

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