Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



jueves, 24 de diciembre de 2015

FELIZ NAVIDAD


Navidad. No iba a brindar por la Navidad, a brindar por ella con vosotros. Es absurdo hacerlo con una copa que no está llena, que está vacía; solícita de anhelos, de confianza, de oportunidad. La vida. Pero ahí estaba la gota recorriendo con sinuosidad el cristal, cayendo. Una gota, un indicio, un rastro, una señal que por agotada que esté la realidad, o cansada, por muy desesperada que pese cualquier circunstancia, es ésta la esencia, de acuerdo que pequeña, de una ilusión, o de muchas, de contento, o de muchos, de un universo que está esperando su expansión. Y en él, cuando llegue, que llegará, estaréis vosotros, o de quienes comprendéis lo que digo, de lo contrario no tendría sentido. Esta gota merece un brindis por la Navidad, por el Solsticio, por nosotros y por un nuevo tiempo venturoso. Así sea.

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