Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



jueves, 28 de abril de 2016

LIBROS QUE VOY LEYENDO: "El desorden que dejas" de Carlos Montero

La literatura era eso, dolor, que salía de la mierda que cada escritor tenía dentro, de lo más oscuro”



Un thriller psicológico gana el XX Premio Primavera de novela 2016, “El desorden que dejas” (Espasa, 2016) de Carlos Montero. Con independencia del premio (de la distinción y de los cien mil euros que a cualquiera le vendría como agua de mayo) me ha gustado, me ha entretenido este libro y porque me interesan las tramas de intriga y suspense, más si son domésticas, por su cercanía, y más cuando están bien escritas, por creíbles y consistentes; por las sorpresas y giros inesperados; por atrapar y sostener las dudas sobre los que en ella intervienen, en todos, hasta del autor. Una novela donde nada es lo que parece, en la que la tensión y la confusión absorben tanto que lleva a devorar las 408 páginas para comprobar si la dilucidación final coincide con la propia y si esta nos satisface. Amena su lectura a través de lo que nos cuenta su protagonista, Raquel, una joven profesora de literatura que ejerce una suplencia en el instituto de un ficticio pueblo gallego, Novariz, de donde es natural su marido y familia. Raquel sustituye a Viruca, bella, culta y sofisticada, que se ha suicidado y, desde su primera clase, en cuanto está escrito en el ambiente del pueblo, sospecha de las circunstancias de su muerte y cuando encuentra una nota que cambiará su vida: “¿Y tú cuándo vas a tardar en matarte?”.

“Todos los horrores posibles que eres capaz de imaginar, alguien ya los cometió”

Una novela que avanza a muy buen ritmo, que adjetivaría de trepidante si no fuera tan detallista, lo que no quiere decir cansina, en la ilustración de sus personajes, en sus etapas biográficas, y no me refiero por las que zozobran y conjugan el argumento principal de la narración. Tampoco emborrona su buena consideración algún que otro párrafo, expresión, descuidados estilística y narrativamente, forzados. Verdades a medias, engaños, amenazas, vulnerabilidad, acoso… en una historia en primera persona muy bien estructurada, de precisas ambientaciones, ya he dicho con actores afinados en su caracterización, de diálogos creíbles y ágiles.

“Intenso thriller psicológico protagonizado y relatado en primera persona por Raquel, una joven profesora de literatura en horas bajas que acepta una suplencia en un instituto de Novariz, el pueblo de donde, casualmente, procede su marido.
En su primer día de trabajo, la joven se entera de que Elvira, su predecesora, se ha suicidado y al finalizar las clases encuentra en su bolso una nota que dice: «¿Y tú cuánto vas a tardar en matarte?».
Decidida, Raquel intentará averiguar quién está detrás de esa amenaza, e inevitablemente se
empezará a obsesionar con la antigua profesora.
¿Qué le ocurrió? ¿Qué la llevó a la depresión si los alumnos la adoraban? ¿Realmente se suicidó o alguien acabó con su vida? ¿Se está repitiendo el mismo patrón con ella? Y sobre todo, ¿por qué de repente algunos indicios apuntan al marido de Raquel?
Una novela que arranca como una historia de acoso a una profesora para convertirse enseguida
en un thriller perverso y apasionante. Una disección de la debilidad humana. De la culpa.
De la fragilidad de las relaciones. Y de las mentiras y secretos sobre las que montamos nuestras vidas sin calibrar ni ser conscientes de las consecuencias”

“Borrarlo todo. Las fotos, los documentos, todo. Todo mi pasado con tal de salvar el futuro”

He aquí uno de los grandes aciertos de Carlos Montero, además de notarse bastante su oficio de guionista: su capacidad de envolvernos en el misterio, a que nos intimide el peligro, de hacernos entornar los sentidos y vaciar las emociones en sus intérpretes, sin exclusión, puesto que dudamos y creemos, sospechamos y confiamos de todos, de los incómodos y más de los agradables, y éstos con sus cuotas de oscuridad y trasparencia. En cada momento, por ejemplo, conocemos de su protagonista principal, Raquel, qué piensa, qué siente, cuáles son sus miedos, sus obsesiones, sus deseos o sus sueños. Me ha convencido mucho el personaje de Roi. La intriga, la tensión, tan latentes, tan cercanas, como si las observáramos al lado, a través de la ventana, en la calle, ahí justo, con unos personajes que nos recuerdan a otros y vecinos de nuestra vida, verosímiles, precisos. Los escenarios en torno a unos asuntos tan presentes, tan actuales, como el acoso escolar, un sistema educativo que está dispuesto esencialmente en la protección del alumno y en detrimento de los profesores que pierden autoridad y disciplina en las aulas, las drogas, la corrupción, el miedo y poder capitalizados por pudientes familias en los pueblos, la privacidad o la falta de ella en las redes sociales, la fácil vulneración de nuestra intimidad …
           
“El desorden que dejas” es un buen thriller, una buena novela cuyo argumento engancha, sorprende, y nos hace partícipes con nuestros propios miedos, con nuestras desconfianzas, en la protección a cuanto nos hace vulnerables. Una historia vibrante. Una trama viva. Una novela para disfrutarla.


“La literatura ayuda a comprendernos, a empatizar, y cuando no, al menos nos acompaña en el camino”

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