Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



domingo, 4 de septiembre de 2016

IMÁGENES CON LETRA: "Rescate folklórico"



No ilustra la foto una actuación en la calle del grupo folklórico de Yacutia (Rusia), ni por el lugar, calle Tenorio, un momento de la ofrenda floral a la estatua de Pedro Romero, aunque de allí vinieran, de la Alameda del Tajo, o de Santo Domingo... y a unos metros de otra ofrenda a la Patrona, prefiero Matrona, de Ronda, Nuestra Señora de la Paz, ni tratábase de otro acto oficial y previo a la Feria en Santa Maria la Mayor o Plaza Duquesa Parcent. Después. Para estas simpáticas mujeres del grupo folklórico ruso, (también había hombres, si bien fuera de la mirada de escena) ante la expresión preocupada y abatida por el retraso, el protocolo, de dos responsables de la Asociación Folklórica-Cultural “Abul Beka” en el lado derecho de la instantánea, ella joven y flamenca, y él a lo nuestro Blas Infante de plaza del Socorro y éste a su vez a lo Harry Potter, era otra la urgencia. Las chicas eslavas mostraban su atención y aportaban como podían su ayuda por rescatar a un gato, luego vimos que muy pequeño, gris, espeluchado y vivaz, cuyos insistentes y atemorizados maúllos provenían del motor del coche rojo donde se había refugiado. El animalillo por fin, y tras muchos esfuerzos de los congregados, salió de las entrañas del automóvil para refugiarse veloz en las de otro, próximo y estacionado, en un sino de superviviente recalcitrante o tragicómico. Quedó la memoria singular de una mañana calurosa, coloreada con un rasgo humano exótico y universal, de una ternura fresca y sin fronteras. Un rescate folklórico y abnegado.

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