Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



martes, 28 de febrero de 2017

LIBROS QUE VOY LEYENDO: "Si pudiera volver atrás" de Marc Levy

“«¿Y si se pudiera volver atrás?», garabateó Andrew en la primera página de su libreta... ¿Quién no ha soñado con eso? Corregir los errores, lograr lo que antes no se ha conseguido. La vida le estaba dando una segunda oportunidad...”



Seguía con el gusto por una historia ligera y entretenida, no densa o atenta, y ahí apareció Marc Levy, del que se asegura es el escritor francés que más vende, y esta su “Si pudiera volver atrás” (Planeta, 2014). De Levy había leído con anterioridad algunas novelas que no me defraudaron, por la elaboración de sus ficciones y en las que la fantasía y la realidad se entretejían de manera hábil, interesante y efusiva. “Una primera vez jamás se olvida.” Estos antecedentes me animaron a nueva lectura del galo, y atraído por un argumento en el que mi curiosidad no dejaba opción a la duda: “¿Quién no ha querido cambiar el curso de las cosas alguna vez? Si pudieras retroceder en el tiempo: ¿Serías capaz de dejarlo todo para emprender una aventura en busca de tu destino? ¿Callarías ese secreto que revelaste sin querer? ¿Acudirías a aquella cita a ciegas con un desconocido que podría haber sido tu alma gemela? ¿Confiarías en las mismas personas? Nuestra vida se construye a partir de las decisiones que tomamos, ¿qué harías si tuvieras otra oportunidad?”.

“-Tienes que perdonarte, Andrew, si no lo haces tú, nadie lo hará por ti. Hay tanta gente que sueña con volver a empezar, con regresar al instante en que la fastidiaron... Según dices, eso es lo que te ha ocurrido a ti, de modo que aprovéchalo en lugar de quejarte.”

Reconozco que por largo tiempo divagué en la posibilidad de retroceder en el tiempo y cambiar algunos sucesos de mi vida. “Te inventarías lo que fuera con tal de poder dar marcha atrás.” Estupendo ejercicio. Un ejercicio romántico que, por otro lado, no encontré su impulso en la novela. “El amor de tu vida es el que has vivido, no el que has soñado.” Y es que, terminada su lectura, reconozco que, con independencia de los momentos de entretenimiento, buenos, esta no ha estado al nivel de otras novelas del autor, le ha faltado esa chispa distintiva, esa nota de originalidad, recuerdo que una ternura indeleble que todavía permite traerlas a la memoria; supongo que por su desarrollo argumental en ocasiones un tanto forzado, un tanto extraviado, pero que durante el tiempo que ha durado la lectura del libro me ha sido ameno, aunque ya la esté olvidando.

“- Entonces ¿qué le hace creer que podrá impedir su asesinato? / -  La esperanza o la desesperanza, según mi estado de ánimo.”

«Su sastre le dijo un día que la vida no era como uno de esos aparatos en los que bastaba con pulsar un botón para rebobinar hasta el fragmento elegido, que no se podía volver atrás. Aparentemente, el señor Zanetti se equivocaba. Alguien, en algún lugar, debía de haber pulsado un extraño botón, pues la vida de Andrew Stilman acababa de rebobinarse hasta sesenta y dos días atrás.»

“Los recuerdos son a veces como esas fotografías que amarillean con el paso del tiempo y cuyos detalles vuelven a destacar según la luz con que se las mire.”

“Si pudiera volver atrás” es una novela que no tiene un género definido: no es un libro romántico, si bien relata una historia de amor entre sus personajes, Andrew y Valerie, casados y… “eres la mujer con la que nunca he dejado de soñar,… -Encuéntrame, sin ti me perderé para siempre”; tampoco es un relato de intriga o misterio, pero se centra en una investigación de tinte policíaco en torno a un asesinato, el de Andrew Stilman, que origina todo; no es un libro ni realista ni fantástico, sin embargo, concreta la posibilidad de retroceder 60 días en la vida de su protagonista, para investigar quién y porqué va a asesinarlo y evitar su crimen, o de la revisión real del tráfico y adopción de bebes chinos por norteamericanos, o de los 30000 “desaparecidos” durante la dictadura de Videla en Argentina, dado que Andrew es un periodista de investigación del New York Times, temas que suponen lo contrario a este encuadre objetivo, y siquiera aportando más misterio para una indagación sobre una muerte que, evidentemente, se sale de lo usual y aunque se adivine por dónde se dilucidará su trama; sea como sea esta parte llamémosle “real”, histórica, de las investigaciones en torno a la mafia china, del rapto y adopción de niños, o la referente a los escuadrones de la muerte en Argentina, las madres de la Plaza de Mayo, me ha parecido lo más interesante del relato y por las preguntas, en torno a la moralidad y las circunstancias, que depara y las que el lector debería de hacerse, si bien Levy no lo aliente. En definitiva, una novela que no se adapta a ningún modelo literario y a lo mejor porque se acopla a cualquiera de estos.  

“Sobrevivimos cada uno a nuestra manera: él se refugió en el olvido; yo, en la lucha.”

Por tanto, el entretenimiento del libro reside en la capacidad del autor de, en apenas 300 páginas, concentrar estas dos pesquisas periodísticas en torno a unos temas notorios y atrayentes, junto a un crimen, una historia romántica, y una regresión temporal. Indudablemente, Marc Levy consigue perfilar bien este entramado, gracias a su estilo directo, diáfano, sencillo, sin alardes descriptivos ni detallistas que eleva el ritmo de la narración, en ocasiones vertiginoso, sustentado por ágiles y numerosos diálogos, elementales, para acentuar un relato fresco, entretenido, y el cual termina por atrapar por la amalgama de todos esos toques románticos, mágicos, policíacos.
Del mismo modo, esta mezcolanza de historias, a parte de un final abierto y de ciertos flecos irresueltos o confusos, no justifica el título, “En la vida, todo tiene un porqué”, no plantea algo novedoso o incluso atractivo al hecho de poder cambiar la vida tras un regreso al pasado (Lean, por demás, “22/11/63” de Stephen King, o el “Juego de Ripper” de Isabel Allende); ni tampoco evidencia la historia de amor, y ni mucho menos profundiza en la crítica hacia esos importantes temas de las investigaciones periodísticas y los que, estos sí, bien merecen un retroceso en el tiempo para evitarlos, y puesto que todavía la humanidad no ha aprendido de sus errores para no volver a cometer tanta tragedia y desamparo.

“A todos nos toca, la vida es una enfermedad mortal en el cien por cien de los casos. (…) hoy me doy cuenta de lo que no debería haber hecho ayer.”

“Si pudiera volver atrás” es una novela solo entretenida, con una mezcla de elementos, románticos-policíacos-periodísticos, muy interesantes pero que no terminan de convencer, por asentarse, de seguro por su superficialidad, por su imposición a un espacio breve que impide la hondura requerida. De hecho, solo entretiene, no arriesga en la especulación, en la reflexión en torno a los errores y las oportunidades perdidas.


“El infierno se encuentra mucho más cerca de nosotros, nos abre sus puertas aquí en la tierra cuando perdemos nuestra razón de ser hombres.”

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