Aquí estoy...

Como si fuese un discípulo de Borges, amo con derroche, como dice él, los atardeceres, los arrabales, lo mítico y la desdicha. Me gustaría disfrutar ahora de la sencillez de la Belleza. Pero con sosiego. Aunque mis ojos, en un remedo de Terenci Moix, ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba, aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor de mi Barrio, de la gloria mítica, no voy a afligirme, ni con la infelicidad, porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.



domingo, 25 de octubre de 2015

LIBROS QUE VOY LEYENDO: "El regreso del Catón" de Matilde Asensi

“Tenemos vidas extrañas y complicadas porque vivimos siempre en tiempos interesantes”



Este año me ha sorprendido, literariamente, también en otro orden de cosas, si no por “remakes” de otros libros, diría que segundas partes de unas novelas a las que guardo un afecto especial. En primer lugar fue Rosa Montero con el regreso sensacional de la “replicante” Bruna Husky en “El peso del corazón”, y ahora Matilde Asensi, casi quince años después de que publicara “El último Catón”, con una nueva aventura de la ex monja paleógrafa Ottavia Salina, Farag Boswell y Kaspar en “El regreso del Catón” (Planeta, 2015). Una entretenida novela de aventuras, de seductora trama en la que la autora entreteje de manera adecuada enigmas religiosos con escenarios misteriosos –de acuerdo que lo habitual en Matilde Asensi- y pruebas iniciáticas a lo Indiana Jones y… toda su saga. “Escrita con rigor, -dice la sinopsis editorial- con un ritmo que mantiene en vilo a los lectores página a página y capítulo a capítulo hasta el final, El regreso del Catón es una combinación magistral de aventura e historia con la que Matilde Asensi nos atrapa de nuevo para no dejarnos escapar hasta la última palabra”. Sigamos con el reclamo editorial:

“¿Qué pueden tener en común la Ruta de la Seda, las alcantarillas de Estambul, Marco Polo, Mongolia y Tierra Santa? Eso es lo que los protagonistas de El último Catón, Ottavia Salina y Farag Boswell, tendrán que averiguar poniendo de nuevo sus vidas en peligro para resolver un misterio que arranca en el siglo I de nuestra era”

Interesante, ¿Verdad? A mí me encanta esta temática en la que se novelan enigmas históricos, más los misterios religiosos y concretamente los que afectan a los cimientos del cristianismo, y que Dan Brown ya puso de moda con el “Código Da Vinci”, apropiándose, o historiando, las investigaciones de Baigent, Leigh y Lincoln en “El enigma sagrado”, donde Jesús de Nazareth, aseguran, no murió en la cruz, casándose con María Magdalena y con la que tuvo hijos, estableciendo un linaje sagrado que desde esta casta de David hasta los merovingios, secreteado por el Priorato de Sion, llega a nuestros días, y llamado legendariamente el Santo Grial. Y en esto abunda Matilde Asensi en “El regreso del Catón”, en la búsqueda del osario que contiene los restos de Jesús de Nazareth. Y vale que estos temas serán verdad o no, o tal vez que en este mundo tan manipulado en el que vivimos nunca llegaremos a saber con total certeza cómo ocurrieron muchas de sus vicisitudes, pero lo que está claro es que hay corrientes, opiniones, ideas o incluso fantasías… en contra de la versión oficial de la Iglesia Católica, en concreto, y resulta muy saludable estar al tanto de ellas.

Esta nueva aventura se sitúa -ciertamente es un principio de la novela donde sobran muchas páginas- diez años después de que Ottavia y Farag descubrieran la tumba de Constantino, a la hermandad secreta de los Staurofilakes y a su compañero el guardia suizo Kaspar que se convirtió en el nuevo Catón de aquellos iniciados en torno a la Vera Cruz. El matrimonio lleva una vida apacible en Canadá, en el campus universitario de Toronto, con ellos vive también una sobrina de Ottavia, Isabella, un derroche excesivo de ingenio informático. Una vida tranquila hasta que aparece el matrimonio de Jacke y Becky Simonson, unos reconocidos archimillonarios –de los que dicen son Illuminati e incluso alienígenas, ¡qué cosas!- y quieren de Ottavia y Farag busquen los osarios que contienen los restos de Jesús de Nazareth, de su madre María, y de algunos de sus hermanos. Tras unas iniciales reticencias, más por parte de Ottavia y porque la sola alusión a menoscabar los dogmas cristianos de la resurrección de Cristo y la virginidad de María la saca de quicio en sus creencias más profundas, junto con la aparición de Kaspar, el Catón, inician la búsqueda del asentamiento final de los osarios, desde Tierra Santa a Estambul y de allí a Mongolia, a Persia, y a otros puntos del planeta. Seguirán las huellas del mismísimo Marco Polo y a quien se nos presenta de enviado Papal en la misma búsqueda siglos antes.
Indudablemente, este equipo pronto se encontrará con el antagonismo y complemento de otros herméticos grupos religiosos, como son los míticos ismailíes “Asesinos” o una extraña secta de judíos cristianos conocidos por “Ebionitas”, y en el otro extremo a  los siempre beligerantes agentes del Vaticano a espaldas, esta vez, del honorable Papa Francisco.

Por encima de todo, de la ficción y los datos históricos, consta una dura embestida contra el dogma católico y que Asensi intenta, con éxito, atemperar, tal vez reconciliar, redefiniendo su concepción o creencia en Dios. En este planteamiento valiente de la autora de cómo afectaría a las creencias informaciones que las pongan al menos en duda, lo hace de la mano de Ottavia, recordemos que había sido monja, en su búsqueda, probablemente, de cuanto supondría una prueba de las mentiras en las que está basada su fe. Y esta fe, en permanente lucha, es uno de los atractivos de la narración. Por otro lado, allá cada cual con lo que quiera creer o sentir, con su religión o espiritualidad; pero, insisto, no está de más conocer nuevos enfoques u otra concepción de aquello que se define en inamovible, incuestionable, y su probable afectación en quienes así obedezcan su credo.

“-Cualquier tipo de poder corrompe –murmuró Kaspar, adaptando la famosa frase del historiador británico John Acton- Y cualquier tipo de poder absoluto, corrompe absolutamente. Eso es algo que nunca debemos olvidar”

La estructura de este “El Regreso del Catón”, reitero, no es muy novedosa, tanto en la temática de estas novelas de enigmas religiosos como en la propia bibliografía de Matilde Asensi, lo cual, por este espíritu continuista, resta originalidad al libro pero no interés. He encontrado pasmosos parecidos con escenas de volúmenes anteriores de la escritora, léase “El salón Ámbar” o “Todo bajo el cielo”, sin contar, evidentemente, a “El último Catón”. Sea como fuere considero que este es un digno sucesor del anterior libro, aunque no tan brillante u original como aquel. Tampoco es algo de extrañar, incluso de agradecer por su honestidad a la autora: sus lectores esperan esto, no más, y  ella lo da a manos anchas. La documentación sigue siendo rigurosa y una baza fundamental en la construcción de la historia, de la novela, con sus notas eruditas, datos y personajes históricos, conjeturas que mueven a la duda… Además, el sugerente exotismo de los viajes por lugares y contextos apasionantes (Mongolia, Estambul, Tierra Santa,…). De acuerdo que no me he divertido o he considerado sus dosis de humor. Sin embargo, me he vuelto a apasionar con el magistral despliegue de pruebas iniciáticas para resolver enigmas o inextricables paraderos y, recuerdo, muy a lo Indiana Jones.

Los personajes son algo planos, normal porque su descripción o psicología no entran en el interés de la trama. Asimismo puede que tenga mucho que ver en esta pobre definición de los mismos el estar narrada la historia en primera persona, en este caso a través de la propia Ottavia Salina; incomprensible, por otro lado, ya que entonces no se explica la profusión de párrafos banales sobre la familia de la ex monja o charlas frívolas que lastran y alargan el guión. Incluso no termino de comulgar mucho con la propia y se supone ya más madura protagonista, Ottavia, por sus reacciones histéricas e infantiles que chirrían demasiado. Espero sinceramente que no sea un “alter ego” de Asensi (es broma).

Tal vez el ritmo de la narración sea muy lento al inicio o, lo acabo de decir, en el prescindible pasaje sobre la familia italiana –y mafiosa- del personaje, Ottavia. Con todo, el estilo de narrar es sencillo, ágil, a pesar de la abundancia de ciertos y machacones adverbios y de las numerosísimas exclamaciones que no logran traer, como parece ser intención de la autora, más emoción al relato. Emoción que tenía a mano si Asensi hubiese depositado más interés o imprimido más acción y protagonismo a los malos de la historia, dejándolos con un concurso espurio, ausentes, solo aparecen una vez de manera directa y resultan poco amenazadores como hubiera sido de nuestro agrado y por definir su participación de esta guisa. Ni decir tiene sobre la relación sentimental, y secundaria, que destaca en sus casi 610 páginas e igual de insulsa. Sin embargo, al fin y al cabo, la novela vale su peso en oro por las pruebas desarrolladas para lograr los objetivos, o el objetivo último, y son lo suficientemente complejas, ilustradas y elaboradas para apasionarte con el libro.

En definitiva, ha sido una agradable sorpresa este reencuentro llamémosle con el Catón, como lo fue más con Bruna Husky de Rosa Montero. Vale que sin la brillantez ni originalidad del primer libro, “El Regreso del Catón” es un digno y menesteroso heredero. Una historia entretenida en la línea maestra del anterior, pues, con un gran trabajo de documentación detrás. Matilde Asensi, con su peculiar e impecable estilo, despliega una trama consistente, llena de giros y sorpresas, que mantienen en vilo al lector y a los amantes de este género de aventuras en torno a misterios históricos y religiosos. Recomendable.


“Si dejamos que el miedo nos domine, no seremos capaces de hacer nada ni por nosotros ni por los demás. Lo que tenga que pasar, que pase. Pero lo que tengamos que hacer para evitar que pase, también hay que hacerlo, sin dejarnos bloquear por el miedo”

7 comentarios:

  1. Leí el anterior, y me apunto este...para cuando tenga tiempo de leer...
    Gracias por darlo a conocer.

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  2. Acabo de leerlo y comparto totalmente su artículo, sobre todo en lo referente a las charlas frívolas e histerismo de la protagonista. Asimismo no me han convencido las coletillas que en demasiadas ocasiones pone la autora en boca de la protagonista.
    En definitiva se puede leer pero esta lejos del primer Caton.

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    1. Gracias. Segundas partes, quizás, no fueron buenas.

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    2. Gracias. Segundas partes, quizás, no fueron buenas.

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    3. Gracias. Segundas partes, quizás, no fueron buenas.

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    4. Gracias. Segundas partes, quizás, no fueron buenas.

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